En un esfuerzo por eliminar las barreras de acceso a la educación, la Alcaldía de San José de Cúcuta puso en marcha esta semana el servicio de transporte escolar municipal. La medida beneficia directamente a 4.877 niños, niñas y adolescentes, quienes ahora cuentan con rutas seguras para desplazarse desde los sectores más apartados y vulnerables hasta sus aulas de clase.
El programa, financiado con recursos propios y aportes del Ministerio de Educación Nacional (SGP), prioriza la permanencia educativa en zonas que históricamente han enfrentado dificultades de movilidad, incluyendo los corregimientos rurales y los pasos fronterizos.

Inclusión y seguridad en cada trayecto
Una de las novedades de la operación para este año es la implementación de rutas especializadas para estudiantes con discapacidad auditiva y visual, asegurando un acompañamiento técnico y digno. Para garantizar la integridad de los menores, cada vehículo cuenta con monitores responsables del cuidado y protección de los alumnos durante todo el recorrido.
El secretario de Educación, César Ricardo Rojas Ramírez, subrayó la importancia de esta logística: «Aseguramos un servicio esencial para el acceso oportuno a la educación en la zona fronteriza, rural y urbana». Por su parte, la secretaria privada, Bibiana Quintero, reafirmó el compromiso del alcalde Jorge Acevedo con las comunidades más vulnerables de la frontera.
Cúcuta: Una ciudad en movimiento
El inicio del transporte escolar se suma a una serie de acciones institucionales que buscan mejorar la calidad de vida en la capital nortesantandereana este febrero:
- Infraestructura: La Secretaría de Movilidad avanza en la demarcación de puntos críticos como El Salado y La Gazapa para mejorar la seguridad vial de las rutas escolares.
- Cumplimiento: La administración municipal recordó que los recursos para estos programas se fortalecen con el pago de impuestos, invitando a los ciudadanos a aprovechar el 20% de descuento en el Predial vigente en el nuevo Calendario Tributario.
- Seguridad: Los operativos del Ejército y la Policía en barrios como Gaitán y Morelli buscan garantizar que los entornos escolares sean territorios libres de delincuencia y contrabando.
















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