El queratocono avanza silenciosamente desde la infancia y puede generar discapacidad visual si no se detecta a tiempo. Especialistas insisten en la valoración oftalmológica temprana.
La salud visual de niñas, niños y adolescentes enfrenta un nuevo desafío: el aumento en los casos de queratocono, una enfermedad de la córnea que, al no producir dolor, suele pasar inadvertida hasta provocar un deterioro significativo de la visión.


Según la Fundación Oftalmológica Nacional (FUNDONAL), esta condición puede presentarse desde los 5 años y, sin un diagnóstico oportuno, llegar a generar discapacidad visual permanente. El queratocono se caracteriza por el adelgazamiento y la deformación progresiva de la córnea, lo que distorsiona la visión y afecta la calidad de vida.
El doctor Rodrigo Ernesto Barrera, especialista en córnea de FUNDONAL, explicó que el mayor riesgo radica en su carácter progresivo: “Si no se diagnostica y trata a tiempo, puede comprometer profundamente la visión del paciente”. Entre los factores asociados están los antecedentes familiares, alergias como la rinitis y el eccema, así como el hábito de frotarse los ojos, que acelera el deterioro corneal.
Los tratamientos disponibles buscan frenar la progresión y mejorar la visión. Entre ellos se encuentran el cross-linking corneal, que fortalece la estructura de la córnea; los segmentos intracorneales e implantes correctivos; y en casos más avanzados, el trasplante de córnea. Para un diagnóstico certero se requieren pruebas especializadas como la topografía corneal, disponibles únicamente con oftalmólogos.
FUNDONAL advierte que los optometristas no tienen la capacidad para diagnosticar ni tratar el queratocono y que la remisión al especialista es esencial. Además, insiste en que el mejor hábito preventivo es evitar frotarse los ojos y consultar de inmediato ante cualquier signo de visión borrosa.
La institución reafirma su compromiso de ampliar el acceso a tecnologías y tratamientos que reduzcan la ceguera evitable en Colombia. Finalmente, hace un llamado a padres y cuidadores para que estén atentos a los síntomas visuales en la infancia, recordando que una consulta temprana puede marcar la diferencia entre conservar la visión o enfrentar un daño irreversible.
















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