La organización que agrupa a más de 200 colectivos de pacientes rechaza las preguntas de salud incluidas en la consulta popular 2.0. “Es un paquete chileno”, advierte su vocero Denis Silva.
Bogotá, mayo de 2025 – Indignación, escepticismo y firme rechazo. Así resumió Pacientes Colombia, organización que agrupa a más de 200 colectivos ciudadanos, su postura frente a las preguntas de salud incluidas por el Gobierno Nacional en la nueva versión de la consulta popular, presentada recientemente como la “versión 2.0” por el presidente Gustavo Petro y el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo.
El vocero de la organización, Denis Silva, fue enfático al calificar las preguntas como “un cuento chino, un paquete chileno” y acusó al Gobierno de usar el dolor de los pacientes como bandera electoral sin ofrecer soluciones reales ni sostenibles.
¿Qué propone el Gobierno y por qué hay rechazo?
En el documento de la consulta popular, se presentan preguntas aparentemente atractivas para la ciudadanía, como:
- ¿Está de acuerdo en que el Gobierno compre directamente los medicamentos y regule sus precios?
- ¿Está de acuerdo en implementar un modelo de salud preventivo?
- ¿Está de acuerdo en eliminar la intermediación financiera?
- ¿Está de acuerdo en formalizar a los médicos y al personal de salud?
A simple vista, estas preguntas parecerían alineadas con un sistema de salud más justo. Sin embargo, Pacientes Colombia desmonta uno a uno estos planteamientos, señalando que:
1. Medicamentos: el problema no es quién compra, sino cómo lo hace
Según Silva, el Gobierno ya compra medicamentos de alto costo como los usados para hepatitis, VIH o tuberculosis, pero “no lo hace bien”: hay vencimiento de vacunas, desabastecimiento y demoras críticas. La regulación de precios ya existe, y lo que falta es gestión técnica y no improvisación ideológica.
“El Ministerio de Salud no tiene técnicos, se les olvidó que los precios ya están regulados”, criticó Silva en una intervención difundida en redes.
2. Modelo preventivo: sin resultados, sin evaluación
El modelo de atención primaria también genera preocupación. Según la organización, ya existen 20.000 equipos extramurales en funcionamiento, pero no hay datos claros sobre su impacto. Peor aún, Silva denuncia que muchos de estos equipos están siendo usados con fines clientelistas, como pago de favores políticos en elecciones pasadas y futuras.
“El propio ministro Jaramillo admitió que estos equipos se usaron para pagar votos. ¿Así quieren hacer prevención?”, denunció.
3. Intermediación financiera: más opaca, no más transparente
Aunque el Gobierno propone eliminar la intermediación de las EPS, Pacientes Colombia advierte que no se elimina, sino que se traslada a nuevas ‘gestoras’ y entes territoriales, sin claridad en sus funciones ni controles efectivos. La reforma, según el análisis, aumenta la burocracia, la opacidad y las barreras para los pacientes.
“El giro directo ya existe, pero no hay veeduría ciudadana. El sistema será más opaco, no más transparente”, asegura el comunicado.
4. Formalización laboral: sin dinero, sin planificación
La organización respalda la formalización del talento humano, pero se pregunta: ¿de dónde saldrán los 3 billones de pesos anuales que costará esa medida?. Hoy, miles de médicos y profesionales siguen contratados con esquemas indignos, mientras el Estado gasta millones en burocracia.
“No se puede decretar la formalización sin recursos. Esto es populismo sin sustento”, enfatizó Silva.
Propuestas alternativas: dos preguntas incómodas
Denis Silva propuso dos preguntas que, según él, sí deberían incluirse en la consulta:
- ¿Está de acuerdo en detener el “chuchú” (la corrupción y desorden) que genera muertes evitables en el sistema?
- ¿Está de acuerdo en que Guillermo Alfonso Jaramillo continúe como ministro de Salud?
Con ironía, afirmó que si el Gobierno incluye estas preguntas, ellos sí apoyarán la consulta.
¿Consulta ciudadana o reforma disfrazada?
Desde Pacientes Colombia, el llamado es claro: no a la instrumentalización política del derecho a la salud, no a las promesas vacías y sí a un debate serio, con financiación clara, control ciudadano, enfoque técnico y sin improvisación.
“La salud es un derecho fundamental, no un favor. No aceptamos que se utilice para hacer campaña política. Queremos resultados reales, no más populismo disfrazado de reforma”, concluyó el vocero.
















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