El país enfrenta un complejo panorama de salud pública con el repunte de enfermedades como la fiebre amarilla, el dengue y la influenza, además de la presión de virus respiratorios. Las autoridades sanitarias advierten sobre los riesgos de la automedicación y la importancia de la consulta médica oportuna ante síntomas de alarma.
Colombia, septiembre de 2025. El panorama de salud pública en Colombia se torna desafiante ante la coincidencia de varias epidemias. La fiebre amarilla ha alcanzado niveles alarmantes, el dengue mantiene en vilo a más de la mitad del territorio, la malaria se expande y los virus respiratorios ejercen presión sobre los servicios de salud. Ante esta situación, el Instituto Nacional de Salud (INS) y el Ministerio de Salud recalcan la importancia de la prevención y la consulta médica.
La fiebre amarilla se ha convertido en la principal amenaza, con 127 casos y 53 muertes acumuladas desde 2024 hasta agosto de 2025, lo que representa una letalidad cercana al 40%. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ya había confirmado previamente 97 casos y 44 fallecimientos.
Carlos Reina, docente de Epidemiología virtual de Areandina, advierte: “Hoy enfrentamos al mismo tiempo virus respiratorios, gastrointestinales y transmitidos por mosquitos. Automedicarse en este contexto puede ser un error costoso, incluso fatal”.

Virus respiratorios en aumento: colegios y oficinas en la mira
En Bogotá, se observa un predominio de SARS-CoV-2 (67,3%) y el virus sincitial respiratorio (22%) en menores de dos años, mientras que en niños de 2 a 4 años la influenza A (32%) y el H3N2 (24%) son los más comunes. La ciudad registró 1.252.741 atenciones por Infección Respiratoria Aguda (IRA) hasta la semana epidemiológica 31 de 2025.
Aunque Pereira reporta una baja proporción de hospitalización por IRA en menores de cinco años, se ha detectado un aumento del 5% en atenciones respiratorias a principios de 2025, con 3.470 personas atendidas solo en enero.
Reconocer los síntomas es crucial. Un resfriado común se diferencia de una enfermedad más grave por la persistencia de fiebre alta, dolor en el pecho o dificultad para respirar. Reina enfatiza: “Ignorar la diferencia puede llevar a complicaciones respiratorias graves o incluso a una hospitalización”.
Las autoridades de salud recomiendan medidas básicas como ventilar espacios, lavarse las manos frecuentemente, usar tapabocas ante síntomas y mantener al día las vacunas contra la influenza y COVID-19.
Enfermedades transmitidas por vectores en alerta
La fiebre amarilla llevó al Gobierno a declarar emergencia sanitaria nacional en abril de 2025, con casos concentrados en Tolima, Putumayo y Amazonas. La OPS ha advertido sobre el resurgimiento del virus en zonas donde no circulaba en décadas. Reina subraya la importancia de la vacuna contra la fiebre amarilla, que ofrece protección de por vida con una sola dosis y es fundamental antes de viajar a zonas de riesgo.
El dengue sigue siendo una preocupación, con el 59,5% de las entidades territoriales por encima de lo esperado, especialmente en Vichada, Vaupés, Guaviare, Putumayo y Meta. La malaria también muestra un repunte, con 1.490 casos notificados en la semana epidemiológica 27 de 2025 y un acumulado de 42.367, concentrándose principalmente en Chocó, Antioquia, Nariño, Córdoba, Vaupés y Risaralda.
“El mosquito no perdona. Eliminar criaderos de agua estancada, usar repelentes y mosquiteros, y vacunarse contra la fiebre amarilla son acciones que salvan vidas”, concluye Reina.
















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