Si no se toman medidas urgentes, en las próximas décadas podría haber más plástico que peces en los océanos. Así lo advierten informes de la Fundación Ellen MacArthur y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que alertan sobre un crecimiento exponencial de los residuos plásticos en los ecosistemas marinos.
En respuesta, la Organización de las Naciones Unidas promueve la creación de un Tratado Mundial jurídicamente vinculante contra la contaminación por plásticos, el cual sigue en discusión y espera su firma definitiva este año. El objetivo: regular todo el ciclo de vida del plástico, desde su producción hasta su disposición final.
Mientras tanto, empresas colombianas ya lideran la transición hacia modelos de reutilización, demostrando que es posible hacer negocios de forma más sostenible. Tal es el caso de Xiclo59, que opera en Bogotá y Medellín, ofreciendo envases reutilizables para comida para llevar mediante una plataforma tecnológica, y Galaxy Pack85, que fabrica fundas reutilizables para transporte industrial, reduciendo la dependencia del plástico de un solo uso.
“Reutilizar no solo disminuye la contaminación, también reduce emisiones, consumo de agua y uso de materias primas”, afirmó Pedro Prata, gerente de políticas para América Latina de la Fundación Ellen MacArthur.
Este cambio es más que necesario: cada año, 14 millones de toneladas de plástico terminan en los océanos, según la UICN. De continuar la tendencia, para 2040 esta cifra podría cuadruplicarse y superar los 600 millones de toneladas.
El tratado global y las iniciativas privadas buscan cambiar este panorama, promoviendo una economía circular en la que los plásticos nunca se conviertan en desechos.
“El tratado mundial es una herramienta clave para estandarizar las reglas y lograr cambios reales en la industria, desde el empaque hasta la logística”, agregó Prata.
















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