El colecho —compartir la cama con el bebé— es una práctica común en muchos hogares colombianos durante los primeros meses de vida. Aunque esta costumbre fortalece el vínculo afectivo y facilita la atención nocturna, también plantea interrogantes sobre cuándo es el momento adecuado para fomentar la autonomía del sueño.
Según la pediatra Alejandra García, adscrita a Colsanitas, “el colecho crea un entorno de seguridad emocional, pero también implica riesgos si no se practica de manera adecuada”, como caídas, sobrecalentamiento o alteraciones en la respiración del bebé.
Recomendaciones para un colecho seguro:
- El bebé debe dormir boca arriba y en una superficie firme.
- Evitar almohadas o cobijas sueltas cerca del rostro.
- No abrigar en exceso: el contacto corporal regula la temperatura.
- Supervisar su posición y respiración cada cuatro horas.
- Optar por cunas adosadas como alternativa más segura.
- Asegurar que la habitación esté ventilada y libre de objetos peligrosos.
¿Y cuándo dar el paso hacia dormir solo?
La pediatra recomienda que esta transición se realice antes del primer año, siempre que el bebé haya alcanzado cierto nivel de madurez neurológica y que los padres se sientan preparados.
“No se trata de imponer una separación. Dormir solos no significa estar solos”, señala García.
Consejos para una transición amorosa:
- Incluir la cuna como espacio de juego diurno.
- Decorar la habitación con colores y objetos familiares.
- Evitar castigos o presiones si el niño muestra resistencia.
- Transmitir seguridad emocional desde los adultos.
El proceso requiere empatía, paciencia y constancia. Más que una ruptura, se trata de construir un nuevo vínculo de confianza que permita al niño dormir de forma independiente sin perder la contención emocional de sus cuidadores.
















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