En Colombia, aproximadamente 230.000 personas viven con VIH, pero alrededor de 44.000 aún desconocen su diagnóstico. Cada día, se reportan en promedio 55 nuevos casos. Estas cifras, publicadas por el Ministerio de Salud, ponen en evidencia la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención, diagnóstico y atención, así como combatir el estigma que todavía rodea a esta condición.
El VIH ya no es una sentencia de muerte. Gracias a los avances médicos, una persona que sigue su tratamiento adecuadamente puede alcanzar una carga viral indetectable, lo que significa que no transmite el virus. Este principio, conocido como “Indetectable = Intransmisible (I=I)”, está respaldado por la comunidad científica internacional. Sin embargo, aún persisten dudas y desconocimiento generalizado sobre este concepto.
Un estudio reciente, Positive Perspectives 3, liderado por ViiV Healthcare, reveló que aunque el 93,7% de los encuestados ha escuchado sobre I=I, solo el 58,1% cree firmemente en ello y menos de un tercio logra explicarlo con claridad. Esto pone de manifiesto que no basta con divulgar la información: es necesario generar comprensión y confianza.
Romper barreras con empatía e información
El estigma, el miedo al rechazo y la desinformación siguen siendo las principales barreras para que las personas accedan a la prueba del VIH. Andrés Cuestas, gerente médico de VIH para GSK, enfatiza:
“Realizarse la prueba y hablar abiertamente con profesionales de salud es un acto de cuidado y responsabilidad. Aunque los tratamientos han avanzado, muchas personas aún enfrentan soledad y prejuicios tras el diagnóstico.”
Promover ambientes informados y libres de prejuicios permite que más personas se acerquen al sistema de salud, accedan a diagnóstico temprano y reciban atención integral.
Atención centrada en la persona: escuchar también es cuidar
La calidad del acompañamiento médico tiene un impacto directo en la adherencia al tratamiento. El estudio Positive Perspectives 3 reveló que:
- El 47,5% de los pacientes no se siente escuchado por su médico.
- El 39,7% no participa en decisiones sobre su tratamiento antirretroviral.
- El 53% expresa preocupación por los efectos a largo plazo del tratamiento.
Este panorama muestra la necesidad de adoptar enfoques médicos más humanos y participativos, donde la experiencia del paciente sea valorada.
Un reto de salud pública con rostro humano
Más allá de cifras, el VIH sigue siendo una realidad cotidiana para miles de personas. Los mitos y tabúes aún afectan el acceso a servicios básicos de salud. La lucha hoy no es solo científica, sino social y cultural.
Desde espacios de trabajo, instituciones educativas y medios de comunicación, se debe insistir en mensajes que normalicen la prueba como parte del cuidado general, y visibilicen el derecho de vivir con dignidad, sin ser definidos por un diagnóstico.
“Construir entornos informados y respetuosos no solo mejora la calidad de vida de las personas con VIH, también es clave para una sociedad más empática y justa”, concluyó Cuestas.
















Discussion about this post