Cúcuta, Norte de Santander, 12 de julio de 2025. La Agencia Nacional de Tierras (ANT) ha hecho realidad el anhelo de 47 familias campesinas en la vereda El Rumbón del municipio de La Esperanza, Norte de Santander, al entregarles 498 hectáreas de tierra. Esta significativa adjudicación es el resultado de la incansable lucha y el liderazgo de Carmen Rosa Duarte Hernández, representante legal de la Asociación de Campesinos Agricultores Emprendedores de La Esperanza (ASCALAES).
Carmen Rosa, una mujer de 70 años y profunda vocación de servicio, nació en Carcasí (Santander) pero fue criada en La Esperanza, donde sus padres le inculcaron el amor por el campo. Tras años de trabajar y ser parte de la Junta de Acción Comunal y la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC), gestó el sueño de que los labriegos tuvieran su propia tierra. «La mayoría de las personas que conocía, debía cultivar en parcelas en arriendo, así que me propuse crear una colectividad y materializar este anhelo del corazón», relata.
Hace tres años, Carmen Rosa conformó ASCALAES junto a 26 familias de varias veredas, y con el impulso del Gobierno del presidente Gustavo Petro a la Reforma Agraria, inscribieron su asociación en la ANT. «Inscribimos la Asociación y dijimos: tarde o temprano tendremos nuestra tierra», recuerda con satisfacción.
La espera dio sus frutos el pasado mes de abril, cuando la ANT entregó cinco predios —El Regalo, El Pajuil, La Esmeralda, Puerto Nuevo y San Isidro— a asociaciones campesinas, incluyendo ASCALAES y ASOPRODAGEOPC de San Alberto, Cesar. Estas 498 hectáreas permitirán «sembrar el futuro de estas familias campesinas que han trabajado el campo por décadas, y hoy cuentan con su tierra propia».
Javier Santiago Velásquez, coordinador de la Unidad de Gestión Territorial Norte de Santander de la ANT, afirmó que «la entrega representa un avance en el compromiso del Gobierno nacional por brindar soluciones integrales a las comunidades rurales, fortaleciendo el tejido social y económico del territorio».
En La Esperanza, la economía local se basa en la producción agrícola de café, cacao, plátano, yuca, maíz, aguacate y guanábana, además de la ganadería. Esta adjudicación no solo impulsará proyectos productivos sostenibles, sino que también fomentará el arraigo en los territorios y fortalecerá una comunidad resiliente que ha enfrentado el conflicto armado.
Carmen Rosa y los integrantes de ASCALAES ya trabajan en su proyecto productivo colectivo. Con 70 años, esta lideresa sigue luchando por el campesinado de su región. «Yo les doy un consejo a todas las mujeres: que se empoderen, no solamente los hombres pueden, nosotras las mujeres también podemos, yo tengo 70 años y a esta edad logré lo que tanto anhelaba, tener tierra para los campesinos», concluye, inspirando a otras mujeres a perseguir sus sueños.
















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