Cada vez más ciberataques en la región están ocurriendo sin necesidad de malware o vulnerabilidades complejas. Hoy en día, muchos atacantes simplemente están ingresando a los sistemas con credenciales válidas, haciéndose pasar por usuarios legítimos y moviéndose dentro de las organizaciones sin levantar alertas de seguridad.
Este cambio de paradigma está obligando a las empresas a replantear por completo su enfoque de protección informática. Más allá de blindar el perímetro tradicional, el foco de las estrategias empieza a centrarse en entender con precisión quién accede a los sistemas, desde dónde lo hace y bajo qué condiciones específicas.
El origen de la amenaza y la vulnerabilidad en pymes
Gran parte de estos incidentes tiene su origen directo en credenciales comprometidas que son obtenidas por los delincuentes a través de tácticas de phishing, filtraciones masivas de datos o ingeniería social. Una vez que consiguen traspasar el acceso inicial, los atacantes pueden operar con bastante libertad dentro de la red corporativa sin la necesidad de romper las barreras técnicas tradicionales.
Este escenario se torna especialmente complejo si se tiene en cuenta el entorno operativo actual, marcado por el crecimiento del trabajo híbrido, la adopción acelerada de servicios en la nube y el aumento exponencial de dispositivos conectados, factores que amplían la superficie de ataque y complejizan la gestión de accesos. Si este tipo de suplantación ya afecta a organizaciones con altos niveles de inversión, el impacto puede ser devastador en las pequeñas y medianas empresas (pymes), que suelen contar con menos recursos y visibilidad sobre sus usuarios.
Alianza estratégica para blindar la región
Ante esta problemática, las compañías One Identity e IQSEC anunciaron una alianza estratégica orientada a fortalecer la gestión de identidades y accesos (IAM) en América Latina, con un foco prioritario en México debido al rápido avance de su transformación digital. Ambas empresas impulsarán soluciones clave como la autenticación multifactor (MFA) y el Single Sign-On (SSO) mediante esquemas accesibles y fáciles de implementar para corporativos y pymes.
“Para IQSec, trabajar con One Identity representa una oportunidad clave para ampliar nuestra oferta de ciberseguridad en la región. Esta colaboración nos permite acompañar mejor a las organizaciones frente a amenazas cada vez más sofisticadas”, comentó Aaron Porraz, CEO de IQSEC.
Desde la perspectiva de One Identity, el entorno corporativo enfrenta una transformación estructural irreversible:
“La seguridad basada únicamente en el perímetro ya no es suficiente. La identidad se ha convertido en el nuevo punto de control”, señalaron.
Frente al incremento sostenido de la suplantación de identidad en el continente, la respuesta del sector empresarial empieza a ser visible. Se estima que entre el 65% y el 70% de las organizaciones en la región ya han incrementado o están incrementando su presupuesto en ciberseguridad, dirigiendo un interés particular hacia las herramientas de control de identidad y acceso para mitigar riesgos en entornos digitales complejos.














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