La anemia en el embarazo es una de las principales preocupaciones de salud materna a nivel global. De acuerdo con la OMS, esta condición impacta al 37% de mujeres embarazadas entre los 15 y 49 años, aumentando la posibilidad de parto prematuro, bajo peso al nacer e infecciones tanto en la madre como en el bebé.
Por qué el hierro es vital durante la gestación
Durante la gestación, el volumen sanguíneo de la mujer se incrementa para apoyar el crecimiento del bebé. En este proceso, el hierro se vuelve esencial para transportar oxígeno a órganos y tejidos. Si no se cuenta con suficientes reservas, se puede desarrollar anemia por deficiencia de hierro.
Síntomas a los que estar atentas
Los signos más comunes incluyen cansancio extremo, mareos, palidez, dificultad para respirar y dolor de cabeza. En casos graves, se pueden presentar taquicardias, presión arterial baja y desmayos. La forma más segura de diagnosticar la anemia es mediante un examen de hemoglobina o ferritina en sangre, parte fundamental del control prenatal.
Riesgos y complicaciones
Según la OMS, las embarazadas con anemia tienen mayor riesgo de:
- Parto prematuro.
- Bebés con bajo peso al nacer.
- Complicaciones e infecciones posparto.
- Mayor susceptibilidad a depresión posparto.
Prevención y tratamiento
La OMS recomienda suplementación diaria con hierro y ácido fólico durante el embarazo, lo que reduce hasta en un 70% el riesgo de anemia materna y en un 57% la deficiencia de hierro.
“El control prenatal y los suplementos de hierro son claves para garantizar la salud de la madre y del bebé”, afirma el Dr. Mario Merchán, gerente médico de P&G Health.
Con campañas como “Mujeres de Hierro”, P&G Health invita a todas las gestantes a priorizar su salud, realizarse controles médicos y mantener una adecuada nutrición para prevenir complicaciones.
















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