La temporada de inicio de año en Colombia ha puesto en la discusión la inestabilidad de los recursos hídricos en Colombia. Normalmente, los meses de diciembre y enero son una temporada con pocas lluvias, pero la escasez de agua que afronta Bogotá y la Sabana en los sistemas Chingaza y Tibitoc hizo patente la necesidad mayúscula de garantizar las fuentes de agua potable en todo el país.
¿Cómo se puede garantizar que tendremos agua para cumplir nuestras necesidades? Por un lado, el principal peligro está en consumir los recursos existentes de agua, presionados por la agricultura, el calentamiento global y la transformación del uso de la tierra. Mientras el cambio climático ha modificado los ciclos de lluvias, unas 13 millones de personas, el 29% de la población, no tiene acceso garantizado a este vital servicio.
Por otro lado se debe garantizar que el abastecimiento sea consistente: la Comisión de Regulación de Agua y Saneamiento Básico ha revelado que, a corte de 2024, 254 municipios tienen riesgos de desabastecimiento de agua en períodos de lluvia, mientras que 207 lo hacen en tiempos de sequía.
Es igual de importante para una red de suministro prepararse ante las avalanchas o las crecientes que ante las temporadas secas. Las lluvias atípicas en la temporada de fin de año pusieron en relieve cómo en muchos municipios sus bocatomas de acueducto son arrasados por las crecientes, o son inútiles ante la turbulencia de las aguas barrosas.
El compromiso del Gobierno Nacional, según la directora ejecutiva de la CRA, Ruth Quevedo, es “una política pública que garantice tarifas justas, participación comunitaria y que permita ordenar el territorio alrededor del agua, propósitos que deben ser incorporados en la reforma a la ley de servicios públicos que se encuentra en construcción”. Para esto la empresa privada debe ofrecer también su mano, en una cooperación que permita trabajar en conjunto para cumplir con estos objetivos.
Coltefinanciera trabaja para hacer que más colombianos puedan acceder al servicio de agua potable y alcantarillado, ofreciendo la financiación necesaria para que los acueductos y redes locales puedan cubrir las necesidades de actualización de sus sistemas de distribución, disminuyendo así las pérdidas, y modernizando los equipos para hacer un manejo más eficiente.
Con estas obras se puede disminuir los desperdicios del líquido vital y las presiones a un mayor uso de recursos escasos y en disminución. Esto también implica la financiación de obras como tratamiento de aguas residuales, las cuales permiten reducir la contaminación de agua que puede ser utilizada aguas abajo de las grandes ciudades e industrias}.
“Si somos capaces de lograr un manejo eficiente en todas las redes de recursos hídricos, podemos garantizar que el servicio llegue de manera adecuada a más personas, y prepararnos ante unos embates del cambio climático que dificulten este acceso”, dijo Santiago Peñaranda, vicepresidente comercial de Coltefinanciera.
Las capacidades de Coltefinanciera para financiación de proyectos ambientalmente sostenibles también buscan garantizar la protección de espacios como páramos y rondas de ríos, cruciales para mantener la integridad de los recursos hídricos. Todas estas estrategias de protección son claves para no solo asegurar la posibilidad de seguir contando con agua potable para el consumo, sino con otros servicios ambientales críticos para sostener la vida humana y el equilibrio de los ecosistemas.
















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