Estudios revelan la alta incidencia de lesiones óseas en menores, siendo el antebrazo la lesión más frecuente. Expertos en radiología de Siemens Healthineers explican cómo diferenciar una simple contusión de una “fractura en tallo verde” y cuándo es crucial acudir al hospital.—–Bogotá, enero de 2026. Las estadísticas médicas ofrecen una realidad contundente sobre el crecimiento: entre el 40% y el 50% de los menores sufrirá al menos una fractura antes de alcanzar la mayoría de edad. La incidencia es mayor en niños varones (hasta un 42%) que en niñas (27%), y la lesión más habitual se localiza en el antebrazo.
El gran desafío para los padres no reside solo en la prevención, sino en saber cómo actuar cuando ocurre una caída, ya que muchas lesiones óseas en la infancia se camuflan como simples golpes o esguinces.
El Fenómeno de la “Fractura en Tallo Verde”
A diferencia de los huesos de los adultos, la estructura ósea infantil es más porosa y flexible. Esta particularidad lleva a que, en lugar de romperse por completo, el hueso se doble y se agriete solo de un lado, un fenómeno conocido como “fractura en tallo verde”.
Esta fractura y las lesiones que afectan al cartílago de crecimiento (estructuras críticas en los extremos de los huesos infantiles) exigen diagnósticos de alta precisión. A menudo, los ligamentos de los niños son más fuertes que las propias placas de crecimiento, lo que hace que una torcedura que sería un esguince en un adulto, pueda ser una fractura en un menor.»El ojo humano y el tacto no son suficientes cuando hablamos de pediatría. Un niño no es un adulto en miniatura; tiene cartílagos de crecimiento activos en los extremos de sus huesos que son invisibles a simple vista, pero críticos. La tecnología de rayos X hoy debe ser capaz de detectar esas fisuras sutiles con mínima radiación, logrando un diagnóstico certero para los padres,» asegura Vanina Weisbek, Gerente de Rayos X en Siemens Healthineers.
Las 3 Señales de Alerta para los Padres
Para orientar a los padres y evitar la peligrosa práctica de postergar la visita a urgencias esperando que «baje la hinchazón», los expertos recomiendan estar atentos a tres verificaciones clave, más allá del llanto inicial:
- Deformidad Visual: Si la extremidad afectada luce torcida o se observa un bulto inusual en la zona, es una señal inequívoca de fractura. No se debe intentar enderezar la extremidad.
- Incapacidad Funcional: Si el niño no puede sostener un objeto ligero o se niega a apoyar la extremidad tras 20 minutos de calma posterior al golpe, es una señal de alerta roja.
- Dolor Puntual Localizado: Si al presionar suavemente sobre el hueso (y no sobre el músculo), el dolor es agudo y se localiza en un punto específico, es altamente probable que exista una fisura.
La radiografía sigue siendo el estándar de oro para confirmar el diagnóstico y asegurar que las lesiones en el cartílago de crecimiento sean tratadas a tiempo.
















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