Las chicas sexies, voluptuosas y semidesnudas ya se volvieron parte del paisaje de los alrededores del Parque Grancolombiano en Villa del Rosario. Dicen que hacia las cinco de la tarde comienzan a «estacionarse» sobre la Autopista Internacional Simón Bolívar y a seducir con sus curvas y prendas diminutas a los conductores de vehículos y motocicletas.
El sitio predilecto de esta nueva zona de tolerancia está a los pies del Templo Histórico, donde nació la Gran Colombia en 1821 y junto a la Capilla de Santa Ana, donde fue bautizado un niño llamado Francisco de Paula Santander. «Esta callejuela destapada es un motel a cielo abierto. Aquí las trabajadoras sexuales mantienen relaciones con los clientes dentro de los carros y en el monte también», la denuncia fue hecha por el exdiputado Mauricio Franco, quien se ha cansado ya de lanzar llamados a la Alcaldía de Villa del Rosario y la Policía para que le pongan coto a esta problemática. «La prostitución no es un delito, pero para eso están las zonas de tolerancia y no un lugar como este que fue declarado Monumento Nacional».

Y con la prostitución en el barrio Villa Antigua, ejercida la gran mayoría por jovencitas venezolanas, llegan los otros males: inseguridad y el consumo de estupefacientes. «Se nos roban los bombillos, las tapas de los contadores y todo lo que encuentran. Ya nos da medio salir. Llamamos a la Policía, vienen hacen un patrullaje y se vuelven a ir» señaló una residente de este barrio que nos pidió no revelar su identidad.
El abandono de este lugar histórico para nuestro país es de no creer. Dentro de los linderos de la Capilla de Santa Ana, lean bien, funciona una perrera. «Como le parece, ahí están las perreras donde guardan los perros que vigilan el Parque Grancolombiano. Esto es un abuso y un irrespeto», dijo enfadada otra habitante del barrio Villa Antigua.
A todo este panorama de desidia, se le suma otro ingrato ingrediente, el contrabando. Cien metros más abajo, es decir, rumbo a Cúcuta, está la entrada a la Trocha El Palmar o Trocha Tío Tío. «Ahí se lo pasan de día y noche los mototaxistas a la espera de los migrantes para llevarlos hasta el Río Táchira con todo y mercancía» según Franco.
Es desgarrador decirlo pero es la verdad. En el año del Bicentenario, las cercanías al Templo Histórico, la Casa Natal del General Santander, la Capilla Santa Ana y el Parque Grancolombiano, convertidos en un antro de criminalidad, inseguridad, consumo de estupefacientes contrabando y prostitución.
















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