Si bien hace años era frecuente que los hackers orientaran sus ciberataques para vulnerar los servidores de empresas tecnológicas puntuales o ciertas instituciones gubernamentales y de corte político, en los últimos tiempos –y sobre todo tras el inicio de la reciente pandemia global–, estamos asistiendo a una peligrosa diversificación de los ciberataques para abarcar empresas, instituciones e incluso particulares de todo tipo, incluyendo centros médicos, agencias públicas o centros educativos.
Lo que demuestra esta peligrosa tendencia es que los hackeos están extendiéndose cada vez más en esta década, profesionalizándose y resultando más virulentos que nunca antes. Los hackers eligen a sus víctimas entre un abanico de posibilidades mucho más amplio que nunca, lo que hace que nadie quede exento de riesgos. Por eso, la adopción de medidas de ciberseguridad básicas como el uso de una VPN online, un antivirus profesional y un gestor de contraseñas pasan a ser completamente esenciales no solo para las grandes instituciones españolas e internacionales, sino también para el conjunto de la ciudadanía a nivel global.
Ataques a laboratorios
Diversos laboratorios farmacéuticos españoles fueron atacados por un ataque de ransomware entre 2018 y 2020, y, más recientemente, datos confidenciales sobre el desarrollo de la vacuna de la COVID-19 en España fueron robados por hackers con sede en China o Corea del Norte, según el Centro Nacional de Inteligencia. El hecho de que el sector sanitario sea estratégico no solo a nivel social sino también a nivel económico ha puesto en la mira de los hackers a todo tipo de instituciones y centros de salud, incluyendo hospitales y centros de investigación.
Universidades y centros de estudio
La Universitad Autònoma de Barcelona ha sido uno de los muchos centros educativos atacados por los hackers en los últimos meses, demostrando así no solo la ineficacia de sus herramientas de ciberseguridad y la vulnerabilidad de su sistema informático, sino el hecho en sí de que las universidades españolas pasan a estar una vez más en el punto de mira de los ciberdelincuentes, tras otros ataques similares ocurridos en la Universitad Pompeu Fabra, la Universitad de Barcelona o la Universidad Complutense de Madrid, entre otras.
Agencias y servicios públicos
Posiblemente uno de los ciberataques que resuene más en la memoria de los españoles sea el hackeo que paralizó el SEPE a comienzos de 2021. Este hackeo paralizó por completo la actividad en todas las oficinas del Servicio Español de Empleo en todo el país, y retrasó el cobro de prestaciones por parte de más de 100.000 desempleados que necesitaban de este dinero para poder subsistir. Además, poco después de este hackeo se produjo otro que afectó al Ministerio de Trabajo.
Infraestructuras energéticas
Pero sin duda el hackeo más grave producido en 2021 fue el hackeo del Colonial Pipeline, el principal oleoducto de Texas, que dejó sin suministro de gasolina a gran parte de esta región estadounidense, causando el caos y entorpeciendo incluso las operaciones de grandes empresas ubicadas en este Estado, como fue el caso de SpaceX. Las consecuencias de un hackeo de este tipo en la infraestructura energética de nuestro país pueden ser, entonces, realmente devastadoras.
















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