En el marco del 10° Congreso Empresarial de la ANDI, líderes empresariales, inversionistas y organizaciones sociales se reunieron para dialogar sobre el financiamiento innovador de la biodiversidad, con el objetivo de convertir a Colombia en referente regional en inversión sostenible.
El encuentro, organizado por WRI Colombia, Terrasos, la Fundación Santo Domingo e Instiglio, con el apoyo de BID Lab, destacó la urgencia de integrar la biodiversidad a la agenda económica nacional. Los participantes coincidieron en que la riqueza natural no debe tratarse como una simple externalidad ambiental, sino como infraestructura estratégica que sustenta la competitividad del país.


Financiamiento sostenible: la nueva prioridad
Durante la jornada se analizaron mecanismos como el pago por resultados, la inversión de impacto, los contratos de conservación y las unidades de biodiversidad. Estas herramientas buscan movilizar capital privado hacia proyectos que, además de ser rentables, protejan ecosistemas vitales y fortalezcan la resiliencia empresarial.
Fernando Páez, director ejecutivo de WRI Colombia, afirmó: “Reconocemos que la conservación de la biodiversidad es esencial para la seguridad económica y social del país. Este encuentro busca catalizar inversiones que generen resultados tangibles en la preservación de los ecosistemas que sostienen nuestro futuro”.
El sector privado como protagonista
Voceros de Corficolombiana, Constructora Bolívar, CECODES y Terrasos coincidieron en que el reto está en simplificar el lenguaje de la sostenibilidad, diseñar modelos de negocio claros y demostrar cómo la inversión en biodiversidad reduce riesgos y mejora la estabilidad operativa.
Asimismo, se resaltó la importancia de fortalecer alianzas público-privadas, estandarizar métricas y generar confianza entre inversionistas para escalar proyectos de conservación que aporten tanto al medio ambiente como al desarrollo social.
Colombia como referente global
El diálogo dejó como conclusión que América Latina, hogar del 40% de la biodiversidad mundial, necesita marcos regulatorios más sólidos y mayores recursos para cumplir con la meta de movilizar 200 mil millones de dólares anuales en conservación hasta 2030.
Con esta hoja de ruta, Colombia se proyecta como laboratorio mundial de financiamiento innovador para la biodiversidad, alineando sostenibilidad y rentabilidad empresarial.
















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