Cada vez más parejas enfrentan lo que se conoce como el “divorcio del sueño”, motivado por los ronquidos frecuentes que interrumpen el descanso. Aunque muchas veces se normalizan, los ronquidos pueden afectar la salud, las relaciones personales y ser un indicador de enfermedades como la poliposis nasal.
Esta condición ocurre cuando crecen pólipos en el revestimiento de la nariz o los senos paranasales, lo que dificulta la respiración y provoca ronquidos persistentes. Además de alterar el sueño, puede causar pérdida del olfato, congestión nasal crónica, dolor facial y secreción continua.
Un síntoma que no debe subestimarse
La poliposis nasal suele confundirse con alergias o infecciones recurrentes, lo que retrasa el diagnóstico. Según expertos, los ronquidos persistentes pueden ser una señal de alerta de una obstrucción estructural en las vías respiratorias altas.
“Es fundamental generar conciencia sobre la importancia de no subestimar síntomas como los ronquidos frecuentes. Esta condición requiere atención clínica y un diagnóstico temprano para mejorar la calidad de vida de los pacientes”, explicó María Claudia Cruz, medical affairs manager de GSK Colombia.
Manejo y cuidados
El tratamiento depende del caso. Algunos pacientes responden bien a medicamentos que reducen el tamaño de los pólipos; en otros, puede requerirse cirugía, aunque existe la posibilidad de que reaparezcan con el tiempo.
Para aliviar molestias y reducir riesgos, los especialistas recomiendan:
- Evitar irritantes como humo, polvo o gases químicos.
- Mantener higiene frecuente de manos para prevenir infecciones.
- Usar humidificadores en espacios cerrados para evitar resequedad nasal.
Reconocer los síntomas, consultar al médico y seguir un plan de tratamiento adecuado son claves para controlar la poliposis nasal y reducir los problemas asociados al sueño y la respiración.
















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