La pobreza en Colombia sigue siendo un desafío estructural que, a pesar de los avances, afecta a cerca de 5,2 millones de personas (9,9% de la población en 2025). Ante esta realidad, la Fundación Barco ha planteado una reflexión necesaria: las familias no son solo receptoras de subsidios, sino actores estratégicos que desarrollan sus propias soluciones para sobrevivir.
En el marco de la décima edición del Premio Antonio Restrepo Barco, la fundación analizará cómo estas micro-estrategias familiares —muchas veces invisibles para el Estado— logran articularse, o en ocasiones chocar, con las políticas públicas de bienestar.


Entre la política y la realidad cotidiana
El próximo 13 de mayo, en el Club El Nogal, se llevará a cabo el conversatorio ‘Entre políticas y realidad, familias frente a la pobreza’, liderado por el reconocido economista Luis Fernando Mejía. El espacio buscará desentrañar cómo los hogares colombianos reorganizan sus gastos, diversifican sus ingresos y activan redes de apoyo para enfrentar la vulnerabilidad.
«Queremos analizar qué tan alineado está el marco regulatorio con estas dinámicas reales y qué oportunidades existen para cerrar las brechas entre su diseño y su implementación», aseguró Alfonso Otoya, representante de la Fundación Barco.
El debate también pondrá sobre la mesa temas críticos como la informalidad laboral. Si bien esta permite a las familias generar ingresos rápidos, también las condena a una fragilidad sistémica al excluirlas de los regímenes de protección social.
Premio Antonio Restrepo Barco: 10 años de ciencia por la familia
Tras el conversatorio, se realizará la entrega del Premio Antonio Restrepo Barco, la distinción más importante en Colombia dedicada a la investigación científica sobre la familia. Con casi 400 investigaciones recibidas a lo largo de su historia, el galardón busca que la academia aporte soluciones reales y datos rigurosos para la formulación de políticas públicas más efectivas.
Con esta iniciativa, la Fundación Barco reafirma su compromiso con la construcción de un futuro más equitativo, donde las leyes y programas estatales reconozcan y potencien la capacidad de resiliencia de los hogares colombianos.
















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