Durante los primeros cinco meses de 2026, el territorio colombiano ha visto un preocupante aumento del 146% en ataques con drones. Este fenómeno afecta de manera particular a las regiones de Cauca, Norte de Santander y Valle del Cauca. Informes recientes destacan que estas aeronaves no tripuladas han transformado las amenazas que antes se limitaban a la superficie terrestre, exponiendo a la población civil a nuevos riesgos desde el aire.
Según el Servicio de Naciones Unidas de Actividades relativas a las Minas (UNMAS), se registraron 121 incidentes que involucraron drones en dicho periodo, resultando en 145 heridos y 21 fallecimientos, con un impacto notorio sobre la población civil, que representa el 32% de los afectados. Este cambio en la naturaleza de las amenazas exige medidas urgentes de prevención y protección en las comunidades más vulnerables.
La directora social de la Fundación Barco, María Helena Castillo, enfatiza la urgencia de una respuesta coordinada que no solo recae en una sola organización, sino que necesita un esfuerzo conjunto entre entidades para enfrentar la evolución de esta amenaza. La iniciativa «Pasos Seguros», liderada por dicha fundación, busca establecer procesos pedagógicos en 110 municipios de 14 departamentos, llegando a más de 42,500 personas, con el fin de mitigar los riesgos asociados a estos artefactos explosivos aéreos.
Con la implementación de educación comunitaria y tecnología, se intenta capacitar a las personas para la identificación de peligros y la adopción de medidas de autocuidado. Este modelo supone un pilar crucial para la consolidación de entornos más seguros, especialmente para los niños, jóvenes y familias que residen en las regiones afectadas.
















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