A medida que la pandemia del COVID-19 sigue impactando a nivel mundial, más de 317.000 niños (de 0 a 11 años de edad) en Colombia han sido diagnosticados con el virus desde el inicio de la pandemia, y cerca de un 6% de estos casos, es decir, casi 20.000 casos, han requerido hospitalización, según consolidados preliminares del Instituto Nacional de Salud. Las hospitalizaciones se asocian en general a complicaciones severas, bien sea por la gravedad de la enfermedad o por otras enfermedades acompañantes que hacen que el niño sea vulnerable a un caso más severo de COVID-19. Entre las más preocupantes se encuentra el síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (MIS-C), una condición que puede causar inflamación severa en órganos vitales. Ante estas cifras alarmantes, la vacunación contra el COVID-19 en la población pediátrica se ha convertido en una prioridad urgente para proteger a esta población.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) a nivel global, los menores de 18 años representan aproximadamente el 14% de los casos confirmados de COVID-19. Las autoridades de salud en Colombia han enfatizado que, aunque los niños suelen presentar síntomas leves o moderados, las complicaciones graves son una realidad que no debe subestimarse, especialmente con la circulación actual de variantes más contagiosas del virus. Además, actualmente en el país, a pesar de que el 80% de las muertes por COVID-19 se presentan en adultos mayores, los niños de 0 a 4 años de edad representan el 18% de los casos, un número muy similar al de los mayores de 70 años, que representan cerca del 19% de los casos.
“La vacunación pediátrica no solo protege a los niños de desarrollar formas graves de COVID-19, sino que también es esencial para ayudar a frenar la propagación del virus en las comunidades y proteger a quienes no se hayan vacunado, cualquiera que haya sido la razón para no vacunarse», afirmó el Pediatra Germán Camacho, Moreno. “Si bien muchos niños pueden tener síntomas leves, el riesgo de complicaciones graves como el MIS-C o a largo plazo como el COVID prolongado es significativo, y la mejor forma de evitar estos problemas es mediante la vacunación.»
Las vacunas actualmente autorizadas en el mundo para menores han mostrado una eficacia superior al 90% en la prevención de formas graves de la enfermedad, además de contar con un perfil de seguridad avalado por estudios en miles de niños y respaldados por millones de dosis aplicadas. La vacunación de los menores también contribuye a reducir la circulación del virus y proteger a los adultos mayores o personas inmunocomprometidas en su entorno.
En Colombia, durante la fase más activa de la pandemia en 2021, inició vacunación desde los 3 años, la cual se extendió en 2024 desdelos 6 meses de edad, con el objetivo de alcanzar una cobertura del 70% en este grupo etario. Sin embargo, con la flexibilización de las medidas de prevención asociada al menor número de casos y la menor severidad de la enfermedad, esta meta dejó de cumplirse.
Los especialistas insisten en que la vacunación en niños es fundamental para cerrar la brecha de inmunidad, prevenir futuros brotes y reducir la posibilidad de una nueva pandemia «Las vacunas deben usarse siempre que estén disponibles. Vacunar a los niños hoy es asegurar su salud y bienestar a largo plazo, y es un paso necesario para disminuir el número de casos en pediatría y disminuir el riesgo de complicaciones asociadas al COVID 19. Es esencial que en el país contemos con las vacunas para la infancia y que los padres lleven a sus niños a vacunar «, concluyó el pediatra Germán Camacho Moreno.