La violencia psicológica y emocional en los últimos años, han sido temas que enfrentan nuevos desafíos y que diariamente se posiciona como una prioridad en colegios, instituciones, empresas y más para el desarrollo correcto de la vida en sociedad, pero ¿Qué pasa cuando se es invisible ante el sistema judicial y hospitalario por qué no creen tu llamado de auxilio?
Aunque culturalmente la violencia y el maltrato doméstico se ha asociado más con las mujeres, los hombres también enfrentan serios impactos que suelen ser minimizados o ignorados debido al estigma social.
En ese sentido, la violencia doméstica ocurre entre personas que tienen o tuvieron una relación estrecha de tipo romántico que suele convertirse en una relación abusiva en la que una persona tiene poder y control sobre la otra. Es posible que el abuso se manifieste como incidentes aislados al principio, que con el tiempo evolucionan a agresiones o abusos de tipo emocional, sexual y físico, el acecho y las amenazas.
Conoce cuáles son las señales de violencia doméstica para cuidar tu vida
- Te insulta, te denigra o te desprecia.
- Tiene actitudes celosas y posesivas.
- Trata de controlar tus gastos o tu acceso al dinero.
- Controla a dónde vas, qué haces en Internet o con quién hablas por teléfono.
- No te permite ir al trabajo o a la escuela.
- Te impide ver a familiares o amigos.
- Te amenaza con que no te dejará ver a tus hijos.
- Se enfada o te intimida cuando bebe alcohol o consume drogas.
- Trata de controlar si puedes consultar a un profesional de atención médica.
- Te amenaza a ti, a tus hijos o a tus mascotas con violencia o un arma.
- Te da golpes, patadas, empujones o bofetadas, te estrangula o lástima de otras maneras a ti, a tus hijos o a tus mascotas.
- Te obliga a tener relaciones sexuales o a participar en relaciones sexuales contra tu voluntad.
- Te culpa por los problemas de la relación o su comportamiento violento, o te dice que te lo mereces.
Si eres gay, bisexual, transgénero o de género diverso, también puedes ser víctima de violencia doméstica si tu pareja hace lo siguiente:
- Te amenaza con hablar con amigos, familiares, compañeros de trabajo o miembros de la comunidad de tu orientación sexual o identidad de género sin tu consentimiento.
- Te dice que terminar la relación es una forma de admitir que las relaciones homosexuales, bisexuales o transgénero están mal.
- Justifica el abuso diciéndote que tu identidad de género u orientación sexual no es real.
- Te dice que la policía no ayudará a una persona gay, bisexual, transgénero o de género diverso.
Una vez puedas identificar las señales anteriormente mencionadas, acude a familiares, amigos o entidades competentes como la Policía Nacional o las comisarías de familia para evitar impactos en la salud mental, pues, la violencia psicológica puede desencadenar depresión, ansiedad y trastorno de estrés postraumático (TEPT) en las víctimas. Los hombres que la padecen tienden a presentar altos niveles de aislamiento, baja autoestima y desconfianza hacia los demás. Estas experiencias a menudo conducen a problemas de salud mental más graves, como intentos de suicidio, que en los hombres alcanzan tasas preocupantes: el suicidio masculino representa aproximadamente el 75% de los casos totales en muchos países occidentales.
Cifras y casos reales
Un estudio del Instituto Nacional de Estadística en España reveló que en 2022, el 26% de las denuncias por violencia intrafamiliar involucraron a hombres como víctimas, pero muchos casos no se denuncian debido a la percepción de que los hombres «deben ser fuertes». Este silencio aumenta el riesgo de que las víctimas sufran en soledad, perpetuando los efectos psicológicos negativos.
Es hora de desestigmatizar y buscar soluciones
Los roles de género tradicionales dificultan que los hombres busquen ayuda, pues temen ser juzgados como débiles. La falta de recursos específicos para hombres también complica la atención adecuada. Además, la estigmatización social refuerza la idea de que las experiencias de violencia emocional en hombres son menos graves o irrelevantes.
Es crucial fomentar una conversación abierta sobre los derechos de los hombres como víctimas de violencia psicológica y emocional. Organizaciones sociales y gobiernos deben promover campañas que normalicen la búsqueda de ayuda sin vergüenza, además de crear líneas de atención y recursos diseñados específicamente para hombres.
La lucha contra este tipo de violencia no solo beneficiará a los hombres, sino que también contribuirá a sociedades más igualitarias y empáticas. Reconocer el problema es el primer paso hacia la construcción de un entorno donde todos puedan vivir libres de abuso emocional.
















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