Mientras el complejo deportivo de la calle 57 inicia su transformación para dar paso al nuevo y moderno estadio de la capital, uno de sus espacios más emblemáticos, El Campincito, ha comenzado a entregar su herencia. La gramilla de este tradicional campo de entrenamiento no será desechada, sino que está siendo trasladada a diversos parques y estadios distritales para mejorar las condiciones de juego del fútbol aficionado.
Esta iniciativa, liderada por el IDRD y el concesionario Sencia, busca que el césped que durante años recibió a las grandes figuras del fútbol profesional hoy sirva de plataforma para las nuevas generaciones en los barrios de la ciudad.
Césped de alto rendimiento para escenarios comunales
La grama, de tipo kikuyo (conocida por su resistencia y adaptabilidad en la altura bogotana), está siendo recuperada mediante maquinaria especializada que corta rollos de césped con sus raíces intactas. Este material será reimplantado en cinco escenarios críticos que concentran la mayor actividad futbolística comunitaria:
- Estadio Olaya Herrera y Estadio Tabora: Sedes de los torneos aficionados más tradicionales de la ciudad.
- Parque Atahualpa, Estadio La Gaitana y Parque Autopista Sur: Espacios clave para las escuelas de formación.
En total, se estima que más de 2.200 futbolistas, entre niños, jóvenes y adultos de ligas locales, se beneficiarán directamente de estas mejoras en las superficies de juego.
“Este es un ejemplo de cómo un escenario histórico puede seguir aportándole a la ciudad incluso en su transformación. La grama de El Campincito continúa viva y ahora fortalecerá espacios donde miles de bogotanos practican fútbol cada semana”, señaló Mauricio Hoyos, CEO de Sencia.
Dignificar el fútbol aficionado
Para el Distrito, esta reutilización técnica representa una oportunidad para elevar los estándares de las canchas públicas. Según Juan Carlos Salamanca, gerente de Equiver, la grama de El Campincito recibió durante años cuidados de máximo rendimiento, lo que garantiza una calidad superior para los estadios que ahora la reciben.
Daniel García Cañón, director del IDRD, enfatizó que esta medida permite «dignificar la práctica deportiva y brindar mayor seguridad a los jugadores» en infraestructuras que son esenciales para la vida recreativa de la ciudad.
Hacia el nuevo estadio de Bogotá
Mientras el césped de El Campincito echa raíces en el Olaya o el Tabora, en su antiguo terreno ya avanzan las obras de preparación para el nuevo estadio de Bogotá. Este megaproyecto, desarrollado mediante una Alianza Público-Privada (APP), contempla un escenario para más de 50.000 espectadores, con grama híbrida y techo retráctil, posicionando a la capital a la vanguardia de la infraestructura deportiva continental.
















Discussion about this post