En un contexto de consumo digital acelerado entre los niños pequeños, el debate educativo en Colombia se centra nuevamente en la necesidad de priorizar la lectura en formato físico. Instituciones educativas y expertos señalan el regreso al libro impreso como una práctica esencial para el desarrollo cognitivo y emocional de la primera infancia.
La evidencia internacional respalda esta postura. El Informe Global de Educación 2024 de la UNESCO destaca que la lectura compartida en voz alta fortalece el lenguaje, la comprensión y la capacidad de establecer relaciones causa–efecto. Por su parte, la American Academy of Pediatrics ha insistido en que el libro impreso favorece la atención sostenida, reduce la sobreestimulación y potencia la interacción adulto–niño.
Colegios Buscan Equilibrio entre Pantallas y Libros
En Colombia, diversas instituciones están ajustando sus métodos para equilibrar la tecnología con experiencias literarias sensoriales. Un ejemplo de esto es el St. Matthew School en Bogotá, que ha implementado acciones para reactivar la lectura como una práctica significativa, incluyendo la colaboración con editoriales especializadas como Lazo, Cataplum, Fondo de Cultura Económica y Books & Books.
El colegio organizó su propia Open Book Fair, una feria interna desarrollada en alianza con librerías, que incluyó talleres, actividades de exploración narrativa y la participación de jardines invitados. Estas acciones se complementan con espacios permanentes de lectura en voz alta y el uso de libros ilustrados.
“Leer con un niño no es solo enseñarle palabras; es invitarlo a descubrir su sensibilidad, su imaginación y su capacidad de ponerse en el lugar del otro. La lectura en formato físico crea una experiencia táctil, emocional y simbólica que ninguna pantalla puede replicar,” afirmó Telmo Peña, rector del St. Matthew School.
El rector enfatizó que estas iniciativas buscan equilibrar la tecnología, no reemplazarla, creando un espacio de conexión humana «sin ruido, sin prisa y sin estímulos externos que fragmenten la atención,» donde se construyen vínculos seguros y las bases del pensamiento crítico.
Beneficios Cognitivos y Socioemocionales
Esta perspectiva es consistente con análisis del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que advierte que los niños expuestos de forma regular a la lectura temprana desarrollan una mayor empatía, creatividad y habilidades socioemocionales, esenciales para los desafíos educativos contemporáneos. El BID subraya que la clave reside en integrar la tecnología con prácticas que promuevan la profundidad cognitiva, como la narración y la lectura compartida.
Educadores en distintos colegios del país están impulsando el resurgir de prácticas literarias—como visitas de editoriales, cuenta cuentos e intercambio de libros—que devuelven al libro su carácter de objeto cercano, manipulable y emocionalmente significativo.
Estas acciones responden a una necesidad urgente: devolverle a los niños la posibilidad de concentrarse, imaginar y construir pensamiento sin la constante fragmentación del entorno digital. En este equilibrio entre el libro físico y la tecnología, se está reconfigurando el acercamiento de la niñez colombiana a la lectura.
















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