La pandemia y la necesidad de nuevas formas de comunicación han provocado que las empresas que aún no se habían digitalizado lo hayan hecho a toda velocidad.
Ante la alerta de quedarse en casa con cuarentenas que han durado, en algunos sitios, hasta cerca de seis meses, la comunicación con el cliente potencial ha cambiado escenarios, a través de programas de mailing con ofertas y promociones, actividad en redes sociales u otras vías que la sociedad de la información ha hecho posible y ha permitido la continuidad de muchos y muchos negocios.
La mayoría de las empresas y la sociedad dan gracias continuamente a que todo esto que ha ocurrido con el coronavirus ha podido ser minimizado por la existencia de internet. Videollamadas con familiares, películas, juegos…internet ha ayudado mucho a hacer pasar una cuarentena que podía haber sido mucho peor si esta gran ventana al mundo hubiese estado cerrada.
Y como lo ha hecho llevadero en familias, también lo ha hecho para las empresas. La que más y la que menos, tras el caos inicial, ha conseguido poder digitalizar todos los puestos de trabajo de sus empleados y que éstos pudieran desarrollar su actividad (más o menos) normal desde la casa.
La tecnología e internet, una transformación profunda en empresas y sociedad
Eso sí, la dependencia de la tecnología ha hecho que muchas compañías decidieran invertir en una mejora de los sistemas que venían usando, tal y como se desprende del estudio “CEO Outlook 2020 Edición especial COVID-19” de KPMG que afirma que el 61 % de los CEO destinan la mayor parte de las inversiones a ello.
Al final se trata de una apuesta estructural. El coronavirus ha traído mucho miedo e incertidumbre pero también una transformación de la forma de hacer negocios. Lo presencial continuará, continuarán las oficinas como paraguas de identidad corporativa, continuarán los encuentros en ferias y eventos, pero todo esto será mucho más light y probablemente tendiendo a un sistema híbrido del que ya se está hablando.
La comunicación interna en las empresas no se reforzará ya tanto a la hora del café sino que se hará a través también de acciones online, como la participación en newsletter orientadas a crear espíritu de equipo y otras dinámicas más proactivas.
Las personas y sus emociones en el centro de la diana
Esto también cambiará para con los clientes, un cliente más líquido y disperso, con mayor acceso a información y oferta, pero que, de alguna manera, echa de menos sentirse único al haber perdido la fidelidad a ciertas marcas.
La pandemia ha golpeado a todos por igual, empresa y trabajadores y no se esconde, es más la televisión también es reflejo de un cambio en la forma de publicitar productos o servicios.
El apelo emocional en estos tiempos está siendo utilizado por muchas marcas para comunicar a su audiencia que son comprendidos, que son escuchados y a animarles.
Todo esto pasará, pero las transformaciones que ha provocado en la forma de trabajar, de relacionarse, de entender la economía y los negocios calará y ya nada volverá a ser como antes.
















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