A partir de este 15 de julio de 2026, el mercado laboral colombiano experimentará un cambio definitivo: la jornada máxima legal de trabajo pasará de 44 a 42 horas semanales. Este ajuste representa la etapa final del proceso iniciado en 2023, en cumplimiento de la Ley 2101 de 2021, una medida que busca fomentar el bienestar y el equilibrio entre la vida personal y laboral de los trabajadores.
Aunque el cambio no implica una reducción en el salario ni en las prestaciones sociales, la implementación plantea desafíos operativos y financieros para las empresas, que deberán ajustar sus cálculos de costos laborales y esquemas de turnos.
Impacto en la estructura de costos
Para las organizaciones, la medida va más allá de trabajar menos horas. El principal desafío reside en el incremento del valor de la hora ordinaria de trabajo. Con la jornada de 44 horas, muchas empresas calculaban sus costos sobre una base aproximada de 220 horas mensuales; ahora, con el límite de 42 horas, esta base se reduce a 210 horas, lo que eleva el valor unitario de la hora laboral y, por consiguiente, el costo de las horas extras y los recargos.
Andrés Duque, asociado de Godoy, subraya la importancia de mirar más allá de la reducción horaria:
«La reducción de la jornada laboral no implica únicamente trabajar menos horas. También obliga a las empresas a revisar sus modelos operativos y el impacto económico que tendrá una hora laboral más costosa dentro de la nómina».
Consideraciones clave para las empresas
Este ajuste llega en un momento de presión para las finanzas empresariales, coincidiendo con otros cambios normativos recientes. Las compañías ya se encuentran gestionando el incremento al 90 % del recargo por trabajo en día de descanso obligatorio, vigente desde el 1 de julio de este año.
«Las empresas deberán evaluar el efecto conjunto de estos cambios. La combinación entre una hora ordinaria más costosa, mayor recargo por trabajo nocturno o en día de descanso obligatorio, así como de horas extras, puede generar incrementos significativos en la nómina, especialmente en operaciones con turnos de trabajo que abarquen este tipo de trabajo de forma permanente», añade Duque.
Cambios normativos adicionales
La entrada en vigencia de las 42 horas laborales trae consigo la eliminación de ciertas obligaciones legales que las empresas tenían con sus colaboradores, debido a que se considera que el tiempo libre adicional compensa estas medidas. Específicamente:
- Las empresas quedarán exoneradas de la obligación de conceder la «jornada semestral de la familia».
- Se eliminan las actividades recreativas, culturales, deportivas o de capacitación previstas en la Ley 50 de 1990.
Ante este panorama, los expertos recomiendan a los departamentos de Recursos Humanos y a las gerencias financieras realizar una planeación detallada. «Estamos frente a una transformación de las relaciones laborales que exige anticipación, planeación y revisión de los modelos de operación desde el punto de vista financiero y de organización de la jornada de los colaboradores», concluye el asociado de Godoy.
















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