Con la llegada de temporadas de calor intenso y días de sol radiante, la hidratación deja de ser un simple hábito para convertirse en una necesidad vital. El cuerpo humano pierde líquidos constantemente a través del sudor, y factores como el consumo de bebidas alcohólicas en celebraciones pueden acelerar peligrosamente la deshidratación.
“Lo ideal es beber agua con regularidad, antes de que aparezca la sensación de sed, ya que esta ya es una señal de que el cuerpo ya está deshidratado”, advierte Ana Cristina Gutiérrez, nutricionista y miembro del Consejo Consultivo de Nutrición de Herbalife.
Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la ingesta adecuada es de 2,5 litros diarios para hombres y 2,0 litros para mujeres, bajo condiciones moderadas. No obstante, la práctica clínica sugiere un cálculo personalizado: entre 30 y 35 ml de agua por cada kilo de peso corporal, ajustando según el clima y la actividad física.
Para facilitar esta tarea, los expertos comparten ocho recomendaciones sencillas para aplicar en el día a día:
1. El despertar hídrico
Empezar el día con un vaso de agua lleno ayuda a “activar” el metabolismo y la hidratación desde temprano, facilitando alcanzar la meta diaria antes de que las ocupaciones ganen terreno.
2. Su botella, su sombra
Tener agua siempre a mano es la estrategia más efectiva. Cargar una botella reutilizable en el trabajo, el gimnasio o la casa aumenta las probabilidades de beber líquido de forma inconsciente.
3. Agua con «personalidad»
Si el agua natural le resulta aburrida, hágala atractiva. Use cubos de hielo saborizados con limón, naranja, menta o jengibre. Los tés sin azúcar y las paletas heladas caseras a base de agua son excelentes aliados refrescantes.
4. Tecnología al servicio de la salud
Utilice alarmas en su celular o aplicaciones especializadas. Las botellas con marcas de horarios funcionan como recordatorios visuales eficaces en días agitados, permitiendo que la hidratación ocurra de manera distribuida durante toda la jornada.
5. Hidratación en el plato
No toda el agua viene en vaso. Alimentos como la sandía, el melón, el pepino y la lechuga tienen un alto contenido hídrico y contribuyen a la meta diaria aportando pocas calorías y muchas vitaminas.
6. El truco del 1×1 con el alcohol
Si consume bebidas alcohólicas, aplique la regla de la alternancia: un vaso de agua por cada bebida alcohólica. Esto reduce drásticamente el riesgo de deshidratación, el dolor de cabeza y el malestar al día siguiente.
7. La regla de la sombra
Use el descanso como un disparador mental. Cada vez que busque refugio bajo la sombra —en un parque o la playa—, aproveche para beber algunos sorbos de agua.
8. Ajuste según su peso
Recuerde que sus necesidades son únicas. Calcule su requerimiento base multiplicando su peso en kilogramos por 35 ml. Si hace ejercicio o el calor es extremo, sume al menos 500 ml adicionales a ese resultado.
Mantenerse hidratado no solo mejora el aspecto de la piel y la digestión, sino que es fundamental para el funcionamiento del cerebro y la regulación de la temperatura corporal. ¡Ponga en práctica estos consejos hoy mismo!
















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