El consumo de alcohol durante el embarazo continúa siendo una de las principales causas del trastorno del espectro alcohólico fetal (TEAF), una condición que afecta el desarrollo neurológico y la calidad de vida de miles de niños en el mundo.
Investigadores de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), en colaboración con el Hospital Sant Joan de Déu y el Hospital Clínic de Barcelona, han descubierto que la epigalocatequina-3-galato (EGCG), un antioxidante presente en el té verde, tiene efectos prometedores para revertir déficits cognitivos asociados al TEAF.
El estudio, realizado en modelos murinos, evaluó diferentes patrones de consumo de alcohol durante el embarazo y los efectos del tratamiento postnatal con EGCG. Los resultados muestran que este compuesto favorece la plasticidad y maduración neuronal, mejora la memoria y la coordinación motora, y reduce la ansiedad en pruebas conductuales.
“La epigalocatequina del té verde no solo combate el estrés oxidativo, también promueve la recuperación de redes neuronales críticas para el aprendizaje”, explicó la investigadora Elisabet Navarro Tapia. Por su parte, el Dr. Vicente Andreu Fernández, director de investigación de VIU, destacó que aunque los hallazgos son alentadores, “la prevención sigue siendo esencial: ninguna cantidad de alcohol durante el embarazo es segura”.
Este avance abre la puerta a futuros ensayos clínicos en humanos y plantea nuevas posibilidades terapéuticas, sin olvidar que el diagnóstico temprano del TEAF sigue siendo clave. Los biomarcadores identificados en la investigación también podrían convertirse en herramientas para mejorar la detección oportuna de esta condición.
Con estas evidencias, la ciencia refuerza la importancia de la prevención y, al mismo tiempo, explora alternativas innovadoras que podrían transformar la vida de los niños afectados por el TEAF.
















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