En una sociedad marcada por la inmediatez, el estrés se percibe comúnmente como un enemigo. Sin embargo, expertos en salud mental señalan que, cuando se canaliza adecuadamente, esta tensión puede transformarse en eustrés o «estrés positivo», una activación que mejora la creatividad, la atención y la capacidad de respuesta ante los desafíos diarios.
El Cerebro ante los «Tigres» Modernos
La respuesta fisiológica al estrés es un mecanismo de supervivencia ancestral conocido como «lucha o huida». No obstante, en la vida moderna, el sistema límbico —la parte más primitiva del cerebro— tiene dificultades para diferenciar entre una amenaza real (como un depredador) y una imaginaria o cotidiana.
“Hoy encontramos personas para quienes su organismo reacciona como si cazaran seis o siete tigres al día”, explica Diana Rodríguez, neuropsicóloga y directora de Versania Cuidado y Vida, refiriéndose a cómo reuniones y plazos activan el cortisol de la misma forma que un peligro vital.
Por su parte, la psicóloga clínica Viviana Zapateiro destaca que, en dosis moderadas, esta activación es beneficiosa: “No siempre tiene que ser dañino; también puede impulsarnos a actuar, a resolver problemas o a asumir nuevos desafíos con mayor claridad”.
Señales de Alerta y Riesgos para la Salud
Cuando la tensión es persistente y no hay pausas conscientes, el organismo empieza a manifestar señales de agotamiento que pueden derivar en condiciones crónicas:
- Alteraciones emocionales: Depresión y ansiedad por desajustes en dopamina y serotonina.
- Problemas metabólicos: Aumento de glucosa, grasa abdominal y resistencia a la insulina.
- Afectaciones digestivas: Gastritis y síndrome de intestino irritable.
- Tensión física: Dolores musculares, fatiga persistente y falta de sueño.
Hábitos para Fomentar el Eustrés
Para transformar la carga en impulso, las especialistas recomiendan integrar hábitos sostenibles que regulen la respuesta hormonal del cuerpo:
- Actividad Física: Ayuda a «quemar» la energía acumulada en el estado de alerta y libera endorfinas.
- Alimentación y Deshidratación: El hambre y la deshidratación son interpretados por el cuerpo como señales de peligro. Una dieta rica en omega-3 y magnesio favorece la calma.
- Pausas Conscientes: Realizar tres respiraciones profundas puede frenar la liberación de cortisol y recuperar la claridad mental.
- Establecer Límites: Aprender a decir «no» y priorizar tareas reduce la sobrecarga cognitiva.
- Descanso Reparador: El sueño es esencial para la gestión hormonal y la recuperación del sistema nervioso.
Al final, la clave no reside en eliminar el estrés por completo, sino en comprender la respuesta del cuerpo y canalizarla para avanzar con mayor enfoque y propósito.
















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