En el marco del Día Mundial de la Hipertensión, el Hospital Infantil San Vicente Fundación hace un llamado a padres y cuidadores para prestar atención a una condición que cada vez afecta a más niños y adolescentes: la hipertensión infantil. Aunque tradicionalmente se ha asociado a los adultos, hoy se estima que hasta el 7% de la población pediátrica podría presentar presión arterial elevada.
El sedentarismo, la mala alimentación y el uso excesivo de pantallas han contribuido al incremento de estos casos. Pero también existen causas médicas subyacentes como malformaciones renales, enfermedades endocrinas o antecedentes de bajo peso al nacer. Esta condición, silenciosa en muchos casos, puede derivar en daños cardiovasculares o renales a largo plazo si no se detecta a tiempo.
Síntomas a los que los padres deben estar atentos
Aunque la hipertensión infantil muchas veces no presenta señales evidentes, algunos síntomas pueden ser una alerta: dolores de cabeza frecuentes, visión borrosa, hinchazón en rostro o extremidades, dificultad para respirar y orina espumosa. Frente a estos signos, es clave consultar con un pediatra.
La doctora María Claudia Prada, nefróloga pediatra del Hospital Infantil San Vicente Fundación, explica:
“Hace una década era poco común diagnosticar hipertensión en niños. Hoy, es urgente reconocer los factores de riesgo y actuar a tiempo. Cuidar el corazón desde la infancia es proteger la salud del futuro”.
Un enfoque integral que pone al niño en el centro
Diagnosticar presión alta en niños requiere un análisis más profundo que en adultos. No se trata solo de medir una cifra, sino de evaluar el contexto clínico, considerando la edad, talla y sexo. En el Hospital San Vicente, el diagnóstico se realiza con monitoreo ambulatorio de 24 horas, pruebas de función renal y un enfoque multidisciplinario que involucra nefrólogos, cardiólogos, nutricionistas y psicólogos.
Dependiendo del origen, el tratamiento puede incluir cambios en la dieta y actividad física, o bien medicación especializada en casos más complejos.
La prevención comienza en casa
La mejor herramienta frente a la hipertensión infantil es la prevención. Adoptar hábitos saludables en el hogar, como reducir el consumo de sal, azúcares y ultraprocesados, promover el juego activo, limitar el tiempo frente a pantallas y realizar controles médicos regulares, puede marcar la diferencia.
“El niño que aprende desde pequeño a cuidar su cuerpo, lleva esas lecciones para toda la vida”, resalta la doctora Prada.
Un compromiso con el bienestar infantil
El Hospital Infantil San Vicente Fundación reafirma su compromiso con la salud cardiovascular de los más pequeños, y recuerda que medir la presión arterial en los controles pediátricos debería ser una rutina. Solo así se puede garantizar un desarrollo sano y evitar complicaciones que podrían surgir en la adultez.
















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