En Colombia y el mundo, la salud mental de los adultos mayores se ha convertido en una preocupación creciente. Según la Organización Mundial de la Salud, el 14 % de las personas mayores de 60 años padecen algún trastorno mental, siendo la depresión y la ansiedad los más frecuentes. Sin embargo, la detección y el tratamiento en esta población siguen siendo insuficientes.
Expertos como Diana Carolina Rodríguez, Directora de Programas de Versania Cuidado y Vida, advierten que la depresión en la vejez tiene características diferentes a las de otros grupos de edad. “Muchas veces se manifiesta como fatiga, problemas de sueño, pérdida de peso o dificultad para concentrarse. No siempre se identifica como tristeza”, señala la psicóloga y magíster en neuropsicología.
Causas frecuentes: aislamiento, enfermedades y negligencia
Entre los factores más comunes que desencadenan depresión en adultos mayores están las enfermedades crónicas como el cáncer o los problemas cardiovasculares, el aislamiento social, la pérdida de seres queridos y, en algunos casos, el maltrato o la negligencia. “Un adulto mayor que se siente solo o desatendido es mucho más vulnerable emocionalmente”, explica Rodríguez.
Además, esta etapa de la vida puede traer consigo una reducción en las redes de apoyo, especialmente cuando amigos y familiares cercanos fallecen, lo que hace urgente fortalecer el acompañamiento emocional desde el núcleo familiar o comunitario.
Diagnóstico y tratamiento: más allá del esfuerzo mental
A diferencia de lo que muchos creen, la depresión no se supera solo con fuerza de voluntad. El tratamiento debe incluir intervención profesional, usualmente combinando psicoterapia, medicamentos y terapias ocupacionales o físicas, dependiendo del caso. “La clave está en personalizar el abordaje, pues cada paciente tiene condiciones médicas, emocionales y sociales únicas”, afirma la experta.
Además, la familia juega un papel fundamental. Acompañar al adulto mayor a sus consultas, fomentar actividades que disfrute, e incentivar espacios lúdicos o terapias que estimulen el cerebro son medidas efectivas para mejorar el estado de ánimo y prevenir recaídas.
Prevención y apoyo: claves para el bienestar
Rodríguez insiste en que una adecuada red de apoyo social y familiar es un factor protector crucial contra la depresión. “El amor, el tiempo compartido y la escucha activa pueden marcar la diferencia”, señala. También es importante que la sociedad en su conjunto deje de ver la salud mental como un tabú, especialmente en la población mayor.
Con un enfoque integral y compasivo, es posible no solo tratar la depresión en la tercera edad, sino también prevenirla y devolver calidad de vida a quienes han entregado tanto durante su vida activa.
















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