Los cambios en la rutina y la tentación de compartir «comida de humanos» con las mascotas pueden tener consecuencias fatales. Durante las épocas de festividades, se registra un incremento en casos de pancreatitis, una afección severa donde el páncreas, encargado de producir insulina y enzimas digestivas, comienza a «digerirse» a sí mismo debido a una inflamación extrema.
La grasa: El enemigo silencioso
El detonante principal de esta emergencia veterinaria es el consumo repentino de alimentos con alto contenido graso. Según el Dr. Carlos Cifuentes, médico veterinario de Pet Food Institute, los restos que parecen inofensivos son los más peligrosos:
- Piel de pavo o cerdo: Altamente grasosas para el sistema digestivo animal.
- Embutidos y jamones: Contienen niveles de sodio y grasa no aptos para mascotas.
- Aderezos: Salsas con mantequilla o jugos de cocción que suelen ofrecerse de forma ocasional.
«Los tutores muchas veces no dimensionan el riesgo que representan estos alimentos para el sistema digestivo de perros y gatos», advierte el Dr. Cifuentes.
Señales de alerta
Si sospecha que su mascota ingirió grasa en exceso, vigile la aparición de estos síntomas:
- Dolor abdominal agudo y resistencia al contacto en el vientre.
- Vómitos persistentes y pérdida total del apetito.
- Letargo extremo y una postura inusual (elevar la parte trasera y bajar el pecho) para intentar aliviar el dolor.
Guía para una prevención efectiva
Evitar que una celebración termine en una clínica veterinaria es posible siguiendo estas pautas:
- Cero sobras: No ofrezca alimentos de la mesa bajo ninguna circunstancia.
- Basura segura: Asegure los residuos después de las reuniones; el acceso accidental a los desechos es una causa común de intoxicación.
- Educación a invitados: Informe firmemente a sus allegados que una «pequeña porción» sí puede hacer daño.
- Nutrición balanceada: Opte por alimentos comerciales de alta calidad que garanticen los más de 40 nutrientes esenciales que perros y gatos requieren.
Ante cualquier síntoma, busque atención veterinaria inmediata. El tratamiento suele requerir hospitalización y manejo profesional del dolor para garantizar la recuperación de su compañero.
















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