En las calles calurosas de Cúcuta, donde el sol se filtra entre las hojas de los árboles, se tejen historias de coraje y superación. En el Día Internacional para la Sensibilización contra las Minas Antipersonal, la ciudad se convierte en un escenario de recordación y esperanza, donde el testimonio de tres militares del Ejército Nacional brilla con un resplandor especial.
Henry Rodríguez, sargento primero (r), relata su historia desde el dispensario de la Trigésima Brigada. Hace años, en el calor sofocante del departamento del Tolima, mientras servía en la Brigada Móvil N.° 26, su vida dio un vuelco inesperado. Una operación contra grupos armados ilegales lo llevó a pisar una mina antipersonal. Las secuelas fueron devastadoras, pero su espíritu indomable lo llevó por un camino de superación. Ahora, con una prótesis en su pierna derecha, dirige el programa de amputados en Norte de Santander, brindando apoyo y esperanza a aquellos que, como él, han enfrentado la pérdida de una extremidad.
Camilo Torres, soldado profesional, nos cuenta su historia de resiliencia. Con 15 años de servicio militar, una operación en los departamentos de Caquetá y Putumayo lo llevó al umbral del sufrimiento. La amputación de una de sus piernas podría haber sido el final de su carrera, pero gracias a los avances médicos y tecnológicos, ahora puede caminar de nuevo. Agradece a la institución militar por su atención y cuidado, permitiéndole volver a la vida cotidiana con gratitud y determinación.
La historia de Luis Henry Beltrán es un testimonio de valentía y amor. Con solo 22 años de vida y 2 como soldado profesional, su destino dio un giro en una remota misión de seguridad. Las minas antipersonal dejaron su marca en sus piernas, pero no en su espíritu. Hoy, con una pierna reconstruida y otra adaptada con una prótesis, encuentra su mayor motivación en su familia, especialmente en sus hijos. Son ellos quienes lo impulsan a seguir adelante, trabajando por un futuro mejor.
Estos tres héroes del Ejército Nacional alzan su voz en este día de conmemoración, compartiendo un deseo común: que no haya más víctimas de minas antipersonal. Sueñan con un mundo donde el número de soldados que cumplen sus sueños aumente, y donde cada uno pueda regresar a su hogar, llevando consigo el orgullo de haber servido a su país con honor y sacrificio. En Cúcuta, su ejemplo de resiliencia ilumina el camino hacia un futuro libre de minas y lleno de esperanza.















Discussion about this post