En un contexto donde la sostenibilidad ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad, el uso responsable del recurso hídrico en los hogares colombianos cobra mayor relevancia. Según el último Boletín de Seguimiento de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, el consumo promedio por hogar en el país se sitúa en 10,68 m³ al mes, con Bogotá, Medellín y Cali liderando las estadísticas de mayor gasto.
A pesar de la inmensa riqueza hídrica de Colombia, los recientes episodios de racionamiento en Bogotá y la Sabana Centro han encendido las alarmas sobre la urgencia de adoptar hábitos conscientes. Expertos de IKEA señalan que la clave no reside necesariamente en transformaciones estructurales costosas, sino en ajustar la operatividad diaria de espacios neurálgicos como la cocina y el baño.
Acciones prácticas para un hogar sostenible
Luisa Fernanda Ortiz, coordinadora de sostenibilidad en IKEA Colombia, enfatiza que «pequeños ajustes en el día a día pueden marcar una gran diferencia». Aquí tres recomendaciones clave:
- Capturar el agua «de espera»: En muchos hogares se desperdician litros vitales mientras se espera que el agua de la ducha o el lavaplatos alcance la temperatura deseada. La recomendación es recolectar este líquido limpio en recipientes, como la regadera VATTENKRASSE, para posteriormente regar plantas o limpiar superficies.
- Optimizar el lavado de alimentos: Lavar frutas y verduras directamente bajo el chorro abierto es una de las fugas de agua más comunes. Utilizar recipientes, como los de la línea IKEA 365+, permite lavar los alimentos por inmersión y reutilizar ese volumen de agua en otras tareas domésticas, optimizando cada gota.
- Tecnología de bajo flujo: Una de las inversiones más inteligentes es la instalación de grifería con aireadores integrados. Estos sistemas mezclan aire con el agua, reduciendo el caudal sin que el usuario perciba una pérdida de presión. Modelos como el grifo de cocina ÄLMAREN o el de baño LUNDSKÄR están diseñados específicamente para disminuir el consumo de agua y energía de forma automática.
Adoptar estos hábitos no solo alivia la presión sobre los ecosistemas y las fuentes de abastecimiento, sino que también se traduce en un ahorro directo en las facturas de servicios públicos. La transición hacia un hogar más verde comienza, literalmente, cerrando un poco más el grifo.
















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