Colombia se prepara para un paso histórico en el sector de la salud y la industria farmacéutica con la presentación del borrador de decreto que autoriza la venta de flor de cannabis psicoactivo con fórmula médica en farmacias habilitadas. Esta regulación busca ampliar el acceso de los pacientes a terapias innovadoras y alinear al país con estándares internacionales ya vigentes en mercados como Alemania y Canadá.
La medida reconoce la flor como un producto terminado y permitirá su dispensación con registro sanitario en farmacias. También abre la posibilidad de que el sector farmacéutico desarrolle preparaciones magistrales, fitofármacos e inhalables, siempre bajo lineamientos de Buenas Prácticas de Elaboración (BPE) avalados por el INVIMA.


Beneficios para pacientes y cultivadores
El decreto tiene un doble objetivo: mejorar el acceso a tratamientos de calidad para pacientes con dolor crónico, epilepsia, enfermedades neurodegenerativas y otras patologías, y fortalecer a pequeños y medianos cultivadores, quienes tendrán prioridad en la producción durante los dos primeros años.
Se estima que hasta 100.000 pacientes en Colombia podrían beneficiarse en los próximos años, siguiendo la experiencia de países como Alemania, donde la digitalización y la telemedicina han multiplicado las prescripciones.
Colombia en el radar internacional
El país ya cuenta con empresas referentes en la producción y exportación de cannabis medicinal. Colombian Sweet Leaves, por ejemplo, ha logrado certificaciones internacionales como GACP, ICONTEC y ASTM, y desde hace más de cinco años exporta flor seca de THC a Alemania.
“Hemos demostrado que en Colombia podemos producir cannabis medicinal de alta calidad y cumplir con los estándares más exigentes del mundo. Ahora buscamos que los pacientes colombianos también puedan acceder a esta alternativa terapéutica”, señaló un vocero de la compañía.
Desarrollo económico y sostenible
El nuevo decreto establece que solo los micro, pequeños y medianos cultivadores con licencia podrán producir cannabis psicoactivo y no psicoactivo para el mercado nacional en los primeros dos años. Además, los productos con más del 1 % de THC serán clasificados como medicamentos de control especial.
Con ello, no solo se garantizará un mercado regulado y seguro, sino que también se abrirá la puerta a una industria con gran potencial de generación de empleo, inversión y divisas.
De esta manera, Colombia se perfila como un jugador estratégico en el mercado global del cannabis medicinal, con un marco normativo competitivo que fomenta la innovación, la sostenibilidad y el desarrollo regional.
















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