En un evento llevado a cabo en el Palacio Municipal, se celebró el cierre del programa Frontera Inclusiva y la firma del «Pacto por el Emprendimiento y la Inclusión». El programa, impulsado por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, iNNpulsa Colombia y Swisscontact, contó además con el apoyo del Ministerio de Minas y Energía, la Alcaldía de Cúcuta, la Secretaría de Desarrollo Social y otras instituciones locales.
El programa Frontera Inclusiva tuvo un alcance directo en 600 personas y un alcance indirecto en 1.500 personas en los municipios de Villa del Rosario, Los Patios, El Zulia, Puerto Santander, Tibú y la capital nortesantandereana. Cerca de 300 unidades productivas fueron beneficiadas, brindándoles apoyo en la generación y fortalecimiento de negocios para la población vulnerable vinculada a la distribución y comercialización informal de combustible líquido en la zona de frontera de Norte de Santander.
Durante el cierre del programa, el alcalde Jairo Yáñez destacó los resultados obtenidos y resaltó la importancia del emprendimiento formal en el crecimiento tanto de los ciudadanos como de los territorios. «Este es un fiel ejemplo de que no hay que dar el pescado, sino enseñar a pescar para formar nuevos empresarios que quieran trabajar cada día en la construcción de una mejor sociedad», afirmó el alcalde.
El proyecto Frontera Inclusiva se llevó a cabo de manera articulada con la alcaldía de Cúcuta, la Secretaría de Desarrollo Social y otras instituciones locales. Entre las acciones clave del proyecto se incluyó el reconocimiento e inclusión de la segunda generación en los procesos de emprendimiento, el fortalecimiento de habilidades blandas de los participantes y el acompañamiento psicosocial. Además, el programa cubrió seis municipios de Norte de Santander y se realizó una inversión de 1.300 millones de pesos en capitalización, destacando la participación de proveedores locales en más del 90%.
Rosa Galeano, coordinadora del programa Frontera Inclusiva, resaltó que este proyecto fue un espacio de construcción regional y destacó la respuesta positiva de las instituciones locales públicas y privadas. A lo largo de un año y medio de presencia en la zona, se lograron crear las condiciones necesarias para que los 300 negocios puedan construir un mejor futuro para sus familias y encontrar una alternativa formal para dejar las actividades de comercialización informal de combustible líquido.
Durante el evento de cierre, se llevó a cabo un panel de emprendimiento e inclusión con la participación de representantes del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, iNNpulsa Colombia, Swisscontact y emprendedores que formaron parte del programa.
Mauricio Aguas, secretario de Desarrollo Social, destacó que Cúcuta se está posicionando como un referente nacional en la integración económica y enfatizó en la necesidad de fortalecer los em
prendimientos para lograr un mayor desarrollo. «Es mejor enseñar a pescar que dar el pescado», afirmó Aguas.
El proyecto Frontera Inclusiva surgió como respuesta al contrabando de combustibles líquidos en la zona de frontera entre Colombia y Venezuela. A pesar de los esfuerzos del gobierno colombiano, el contrabando continuaba en aumento, generando un impacto negativo en las finanzas públicas y en la actividad productiva formal de las zonas fronterizas. El programa no solo atendió a 300 unidades productivas, sino que también dejó una capacidad instalada en el territorio para conectarlos con los mercados locales y regionales. Además, se generaron sinergias interinstitucionales para fortalecer estas unidades y se brindó asistencia técnica, formación y capital de trabajo.
El programa Frontera Inclusiva se convierte así en un modelo exitoso de inclusión y fortalecimiento de emprendimientos en la zona de frontera, ofreciendo nuevas oportunidades a la población vulnerable y contribuyendo al desarrollo económico de la región.




















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