La historia de la capital colombiana se vivió sobre ruedas durante la segunda edición del Desfile de Autos Clásicos y Antiguos, un evento que ya fue declarado Patrimonio Cultural Rodante de la ciudad. En el marco del cumpleaños 487 de Bogotá, más de 350 vehículos desfilaron el pasado 23 de agosto, evocando décadas de memoria urbana y generando un impacto económico cercano a los $4.000 millones.






El recorrido de 16,3 kilómetros, que inició en el estadio El Campín, convocó a más de 100.000 espectadores, quienes pudieron apreciar joyas automotrices como un carro de bomberos de 1928, un Ford Sedan de 1932, un DeSoto Convertible de 1947 y un Renault Floride de 1963. Cada vehículo, conservado en su estado original, fue testimonio del ingenio y la pasión por la preservación patrimonial.
Alberto Álvarez, del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá, destacó la importancia de participar con el Oldsmobile de 1928: “Este vehículo representa nuestra historia. Conservarlo y mostrarlo a la ciudadanía es un honor”.
Un evento que crece y se proyecta
En comparación con su debut en 2024, que contó con 250 autos, la edición 2025 superó todas las expectativas y empieza a consolidarse como referente regional, al nivel de citas como AutoClásica en Argentina o el Gran Concurso Internacional de Elegancia en México.
La normativa del Ministerio de Transporte establece que un automóvil es considerado antiguo si tiene más de 35 años y clásico si supera los 50 y conserva prestigio internacional. Este rigor garantiza la autenticidad de cada pieza en exhibición.
La institucionalización del desfile mediante el Acuerdo Distrital 1006 de 2025 y la articulación del Instituto Distrital de Turismo (IDT), el Club de Automóviles Antiguos y Clásicos de Colombia (CAVA), Sencia y otros aliados privados fueron claves para el éxito.
Una experiencia cultural y turística
Katherine Eslava, subdirectora de Turismo de Bogotá, resaltó que el desfile conecta a la ciudad con su patrimonio y fortalece su proyección turística: “Queremos consolidarlo como una experiencia cultural de talla internacional”.
Mauricio Hoyos, CEO de Sencia, señaló que la jornada fue un homenaje colectivo: “Ver a miles de familias disfrutar de estos vehículos nos recuerda que el legado automotriz también es memoria que debemos preservar”.
Finalmente, Mauricio Varela, presidente de CAVA, afirmó: “Un auto clásico siempre despierta sonrisas. Este evento reúne a generaciones enteras en torno a la pasión por la historia sobre ruedas”.
Con cada edición, el desfile confirma que Bogotá también guarda su memoria en acero, pintura y volante, un patrimonio que sigue rodando hacia el futuro.
















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