En un mundo cada vez más urbanizado y acelerado, la biofilia, entendida como la conexión innata entre los seres humanos y la naturaleza, emerge como una herramienta crucial para la salud física y mental. Esta corriente cobra fuerza en Colombia, donde la riqueza natural ofrece un escenario ideal para integrarla a la vida cotidiana.
Según la psicóloga Sandra Ontiveros, docente de la Universidad Europea, “volver a lo natural también significa reconectarnos con nosotros mismos y con los demás, adoptando una perspectiva más consciente, colectiva y sostenible”.
Esta tendencia no solo está transformando los espacios urbanos, sino también la forma en que se conciben hospitales, colegios y proyectos residenciales. En ciudades como Cali y Cartagena, iniciativas como el diseño biofílico del Hospital Fundación Valle del Lili y el proyecto sostenible de Grupo Attia muestran cómo esta filosofía se convierte en un eje para mejorar la calidad de vida.
Beneficios comprobados de la biofilia en la salud
Un informe reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS) respalda el impacto positivo de la biofilia en la salud pública, destacando cinco beneficios clave:
- Mejora del estado de ánimo: Reduce el estrés al disminuir el cortisol y aumenta los niveles de serotonina y endorfinas.
- Mayor concentración y productividad: La exposición a la naturaleza permite la recuperación de la atención mental tras largos periodos frente a pantallas.
- Mitigación del cambio climático emocional: Disminuye la “ecoansiedad” al permitir acciones positivas y sostenibles.
- Fomento de la actividad física: Caminatas, senderismo y deportes al aire libre se vuelven más frecuentes en espacios verdes.
- Fortalecimiento de lazos sociales: Los parques y jardines urbanos facilitan la interacción comunitaria.
Colombia, potencia biofílica en América Latina
Con el 53% de su territorio cubierto por bosques y 311 ecosistemas diferentes, Colombia es uno de los países con mayor biodiversidad por kilómetro cuadrado del mundo. Esto lo convierte en un terreno fértil para aplicar principios biofílicos en espacios públicos, arquitectura, educación y salud.
La biofilia, además de ser una respuesta estética o emocional, se está posicionando como una estrategia efectiva de salud pública, que involucra a diseñadores, urbanistas, médicos, psicólogos y gestores comunitarios.
La biofilia es más que una tendencia
“Este enfoque trasciende lo decorativo; es una forma real y urgente de recuperar la salud en entornos que muchas veces nos desconectan de lo esencial”, explica Ontiveros. “La biofilia puede ser una política transversal de bienestar, desde las aulas hasta los hospitales”.
En un país como Colombia, donde el vínculo con la naturaleza puede ser un camino hacia la salud integral y la sostenibilidad, promover la biofilia ya no es una opción, sino una necesidad.
















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