El panorama que enfrenta Colombia en esta materia es inquietante y así lo confirman algunas cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre otras fuentes.
La expectativa de vida en 2023 fue 76,9 años, muy por debajo de la registrada en otros países de la OCDE (80,3); asimismo, la tasa de embarazos adolescentes aún se mantiene alta (46,6); por otro lado, la mortalidad infantil en el último año fue de 17,3 por mil nacidos vivos, muy elevada al compararla con la de otras naciones desarrolladas (4,2). De otra parte, si bien el número de fallecimientos de mujeres que son madres viene descendiendo (74,8), sigue preocupando la situación en departamentos como Chocó, Vichada, Vaupés, Guainía, La Guajira, Nariño, Amazonas, Magdalena, Cesar, Bolívar, Córdoba, Caquetá, Arauca y Boyacá.
Estos indicadores, de acuerdo con José Elías Delgado Barragán, director (E) de la Maestría en Salud Pública de Areandina, sede Bogotá, “reflejan las grandes diferencias que en términos de ingresos aún existe en algunos territorios, el acceso limitado a los servicios de salud que se volvió paisaje en varias regiones y la inequidad en materia socio-sanitaria que se perpetuó en el tiempo”.
Ahora, al hacer un zoom por grupos de enfermedades, el panorama también es preocupante. “Por ejemplo, el dengue evidencia una tendencia de aumento de casos desde 1999, con ciclos epidémicos que se presentan aproximadamente cada tres años; igualmente, el paludismo registra una situación de brote, superando las cifras de 2016 y 2019, con más de 90 mil casos. De hecho, según el informe mundial de Malaria de 2022, Colombia ocupa el tercer lugar dentro de los países de las Américas con mayor número de episodios de este tipo reportados”, afirma Delgado.
En cuanto al VIH, el país muestra un incremento de casos en los últimos 20 años, posiblemente causado por la posibilidad de acceso a pruebas diagnósticas y el fortalecimiento de programas de prevención y control; sin embargo, “otros datos reportados a la OCDE, indican que Colombia tiene la mayor tasa de incidencia de VIH positivo en este grupo de naciones”, afirma Delgado.
De otra parte, las autoridades de salud enfrentan una lucha constante por el síndrome Post Covid 19, que desde las estimaciones médicas ha sido la principal causa que ha aumentado el número de personas que viven con discapacidad física o mental.
Respecto a la presencia de enfermedades no transmisibles, como el cáncer, las patologías cardiovasculares, la diabetes y las infecciones o virus respiratorios, éstas han sido la causa del mayor número de fallecimientos de individuos con edades entre 30 y 70 años. “Mientras que en 2001 la tasa de mortalidad fue de 219 por cada 100.000 habitantes, en 2022 este indicador creció a 226, según las cifras oficiales más recientes reportadas por MinSalud”, señala el docente de Areandina.
Finalmente, las lesiones de causa externa que también inquietan por su alto nivel de mortalidad, entre ellas el suicidio, los accidentes de tránsito y los homicidios, vienen en alza, generando un efecto negativo en la sociedad y en la economía misma, dado que se pierde fuerza laboral.
“Estos desenlaces que deterioran el bienestar de la población, hoy requieren una discusión seria y juiciosa frente al abordaje de la salud pública, reconociendo las distintas realidades de los territorios y la capacidad de trabajo intersectorial que incluye la reorganización de los servicios de salud, hoy tan discutidos y en medio de la polémica y el debate nacional”, asegura Delgado.
Nueve retos y desafíos que se deben enfrentar para avanzar en salud pública
- Fortalecer el ejercicio de gobernanza y de gobernabilidad de la salud, estableciendo alianzas, articulaciones, diálogos y mediaciones con los actores sociales, políticos, económicos e institucionales.
- Reducir los efectos del cambio climático, que son el principal determinante que incrementa la presencia de enfermedades transmisibles por vectores (dengue, chikunguña y fiebre amarilla), entre otras.
- Desarrollar más estrategias vinculantes a través de un diálogo intercultural, reconociendo la diversidad de un país como Colombia y respetando los derechos humanos como conceptos centrales de la Salud Pública.
- Potenciar la planificación del Estado para responder a las amenazas emergentes relacionadas con la economía, la seguridad alimentaria, la salud y el medio ambiente.
- Poner al día la agenda inconclusa y atrasada en términos de disponibilidad de agua apta para el consumo humano, sistema de alcantarillado y acueducto, y la planificación ordenada de los territorios; una materia pendiente en la que el país tiene importantes oportunidades de mejora.
- Crear un sistema de cuidado robusto que beneficie a los adultos mayores, teniendo en cuenta que esta población está en aumento en Colombia.
- Mejorar las capacidades del personal de salud de manera integral.
- Reconocer la salud mental desde lo positivo y eliminar el estigma que prevalece sobre estas enfermedades. Asimismo, desinstitucionalizar la atención a este tipo de servicios.
- Avanzar en el análisis y en el estudio de las desigualdades sociales que persisten en materia de salud, para encontrar soluciones que permitan acabar con las brechas que no facilitan prestar un buen servicio, especialmente en las regiones más apartadas.
















Discussion about this post