La Asociación del Sector Motriz y sus Partes (Asopartes) encendió las alarmas ante el reciente anuncio del Gobierno de Ecuador de imponer un arancel del 30 % a las importaciones colombianas a partir del 1 de febrero de 2026. Esta medida restrictiva golpearía directamente la exportación de vehículos, motocicletas y repuestos, sectores clave en la balanza comercial entre ambas naciones.
Según el gremio, este incremento no solo encarecerá los productos para el consumidor ecuatoriano, sino que generará una peligrosa escasez de insumos críticos para talleres y el mercado de posventa. «Un arancel de esta magnitud se traduce en presiones al alza en los precios y tensiones en la disponibilidad de referencias de alta rotación», señaló la asociación en su comunicado oficial.
Riesgos para la seguridad vial y la formalidad
Asopartes advierte que el encarecimiento del comercio legal abre la puerta a estructuras de contrabando e informalidad. Cuando los repuestos originales suben de precio abruptamente, los usuarios suelen recurrir a canales ilegales que no garantizan la trazabilidad ni la calidad del producto, lo que pone en riesgo la seguridad vial de miles de conductores en Ecuador.
[Imagen: Un almacén de repuestos de motocicletas en Colombia preparándose para exportación]
Impacto en las exportaciones colombianas
El golpe económico para Colombia es significativo. Según el Radar de las Autopartes de Asopartes – CVN, a noviembre de 2025, las exportaciones del sector alcanzaron los USD 222,74 millones (FOB). Ecuador representa un mercado estratégico para los fabricantes nacionales, y este cambio en las reglas de juego afecta la planeación de inversión y el empleo formal en el país.
Ante esta situación, el gremio hizo un llamado urgente:
- Diálogo diplomático: Activar canales técnicos entre Bogotá y Quito para evaluar la compatibilidad de la medida con los acuerdos comerciales vigentes.
- Soluciones concertadas: Priorizar el abastecimiento legal y la protección de los empleos que genera la cadena automotriz en ambos lados de la frontera.
Este panorama de incertidumbre comercial se suma a otros retos logísticos en la región, como la reciente movilización de tropas para la Operación Catatumbo en Norte de Santander, zona clave para el flujo terrestre hacia los países vecinos.
















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