La salud mental en adolescentes colombianos preocupa cada vez más. Según Unicef, el 44,7% de los niños y jóvenes presentan afectaciones en este ámbito, mientras que cifras de Medicina Legal revelan que en el primer trimestre de 2024, 24 menores se quitaron la vida.
Aunque hablar de terapia psicológica se ha normalizado en adultos, entre los menores aún persisten barreras. En Colombia, los adolescentes necesitan el consentimiento de sus padres o tutores legales para acudir a terapia, lo que puede limitar el acceso oportuno a la atención.
María Dolores Alaminos Hervás, docente de la Maestría en Psicología en la Infancia y Adolescencia de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), explica que las derivaciones suelen provenir del entorno familiar, médicos de cabecera o instituciones educativas. “Muchas veces los adolescentes llegan a terapia por recomendación externa, lo que puede generar resistencia inicial al proceso”, señala.
Métodos para trabajar con adolescentes
La experta destaca la Terapia Cognitivo Conductual (TCC) como una de las más efectivas para abordar trastornos como depresión, ansiedad, fobias o conductas de riesgo. También menciona otros enfoques útiles:
- Terapia sistémica o familiar: eficaz en conflictos intrafamiliares, divorcios o cambios de ciudad.
- Técnicas de relajación y mindfulness: ayudan a manejar la ansiedad y adaptarse a distintas etapas de desarrollo.
- Recursos audiovisuales, lúdicos y tecnológicos: facilitan la comunicación entre el terapeuta y el adolescente, creando un ambiente de confianza.
Asimismo, el uso de reestructuración cognitiva, entrenamiento en habilidades sociales y educación emocional son claves en la intervención psicológica.
Retos de acceso a la salud mental
Pese al aumento de jóvenes que buscan ayuda, persisten obstáculos como la falta de recursos económicos, los largos tiempos de espera en el sistema público y la percepción de que la salud mental no es prioritaria.
Sin embargo, la virtualidad ha ampliado las posibilidades. Desde la pandemia, muchos adolescentes acceden a la teleterapia, lo que permite mayor flexibilidad y cobertura, siempre que el caso lo permita.
La experta subraya la importancia de generar confianza con el paciente y negociar los límites de confidencialidad con la familia antes de iniciar el tratamiento, para garantizar un proceso terapéutico adecuado.
















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