En el marco de la estrategia nacional denominada Plan 100, orientada a blindar el sistema sanitario y frenar las barreras de acceso médico, la Superintendencia Nacional de Salud desplegó una rigurosa e inesperada jornada de inspección, vigilancia y control en la capital nortesantandereana. La intervención puso bajo la lupa los canales de distribución de insumos farmacéuticos, un eslabón crítico para los pacientes crónicos de la región de frontera.
Las comisiones técnicas de la Supersalud se tomaron las instalaciones del reconocido dispensario Cafam Caobos, ubicado en la calle 15 # 2E – 56 de Cúcuta. El objetivo de la diligencia era auditar en tiempo real las condiciones de atención al público, los tiempos de espera y el inventario real frente a las denuncias de escasez. Los hallazgos iniciales encendieron las alarmas de los reguladores.
Fórmulas vencidas y medicamentos «guardados»
Durante el desarrollo de la jornada, el Superintendente Delegado para la Protección al Usuario, Juan David Duque, reportó el hallazgo de múltiples anomalías administrativas y operativas. La entidad evidenció un alarmante volumen de fórmulas médicas pendientes por entregar que ya habían superado su fecha límite de validez legal dentro de los mismos estantes del dispensario, perjudicando de forma directa los tratamientos continuos de los usuarios.
El delegado Duque expuso una preocupante dinámica de atención que quedó registrada en las actas de la visita:
“Adelantamos labores de inspección, vigilancia y control en este punto de dispensación aquí en Cúcuta y encontramos situaciones inaceptables. Encontramos en algunos casos que tenían los medicamentos almacenados y simplemente no se los estaban entregando a la gente. En otros casos evidenciamos que, una vez se percataron de la presencia de la Supersalud, el personal empezó a surtir a toda prisa los puntos de atención y solo ahí comenzaron a facilitarle las medicinas a los usuarios que hacían fila”, aseveró con severidad el funcionario.
Rastreo de datos de cara a posibles sanciones
Toda la evidencia física, los libros de registro digital de entrega y los testimonios ciudadanos recolectados durante la auditoría en el barrio Los Caobos fueron consolidados bajo cadena de custodia por el equipo jurídico de la Superintendencia. Esta documentación iniciará un proceso formal de descargos para esclarecer el nivel de responsabilidad del gestor farmacéutico.
“Asimismo, las fórmulas vencidas y represadas sin justificación técnica serán objeto de una revisión exhaustiva por parte de la entidad de control. Toda esta información ha sido recopilada para seguir adelantando las labores y esclarecer si hay lugar a la imposición de una sanción económica severa o no”, puntualizó Duque.
La Supersalud fue enfática al recordar a los operadores privados, EPS y gestores farmacéuticos que la entrega efectiva, digna y oportuna de los medicamentos formulados es una obligación legal ineludible, no un servicio opcional. La entidad advirtió que continuará arreciando estas visitas sorpresa en el departamento de Norte de Santander, priorizando la vigilancia sobre aquellos puntos donde se reporten demoras sistemáticas que pongan en jaque el derecho fundamental a la salud de los pacientes cucuteños.
















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