La confirmación del hallazgo de un cadáver con rasgos compatibles con los de Yulixa Consuelo Toloza, en zona rural del municipio de Apulo (Cundinamarca), ha encendido nuevamente las alarmas en el país sobre los peligros mortales de someterse a procedimientos estéticos en establecimientos clandestinos.
La mujer, de 52 años, había desaparecido tras ingresar al centro Beauty Láser, ubicado en el barrio Venecia, al sur de Bogotá, para realizarse una lipólisis láser con sedación. El establecimiento, calificado por las autoridades como una ‘clínica de garaje’, operaba sin habilitación ni concepto sanitario. Por este hecho, la Fiscalía General de la Nación ya ha emitido cinco órdenes de captura.
Este trágico suceso reactiva una pregunta crucial para miles de ciudadanos: ¿Qué se debe verificar estrictamente antes de ingresar a un quirófano estético? Colombia se mantiene como una potencia mundial en este sector. Según los datos oficiales más recientes de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS), en el país se practicaron 490.944 procedimientos estéticos en un año (321.408 quirúrgicos y 169.536 no quirúrgicos), donde el 30% de los pacientes son extranjeros provenientes de Estados Unidos, España y Canadá.
Paso 1: La verificación obligatoria en el REPS
Todas las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS) tienen la obligación legal de garantizar la calidad en su atención y contar con el aval de las secretarías de salud locales.
Lesdy Pérez, docente del programa de Instrumentación Quirúrgica de Areandina, sede Bogotá, enfatiza que el primer filtro es digital y de acceso público:
«Antes de pagar un solo peso, el paciente debe exigir el nombre exacto y el NIT del establecimiento y consultarlo directamente en el Registro Especial de Prestadores de Servicios de Salud (REPS). Si el sitio no aparece allí registrado y habilitado específicamente para la práctica de cirugías, el paciente debe retirarse de inmediato».
Paso 2: Títulos y credenciales del especialista
Aunque las clínicas estéticas no requieren la misma infraestructura de un hospital de alta complejidad para traumas, sí deben certificar el talento humano. Los usuarios deben consultar los títulos académicos del cirujano en la plataforma de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (SCCP). Aunque la afiliación a este gremio es opcional para los médicos, las clínicas autorizadas sí tienen la obligación contractual de comprobar que su personal sea especialista titulado.
Señales de alerta para identificar un centro clandestino
La experta de Areandina detalla una serie de conductas e irregularidades físicas que sirven de alerta para identificar un sitio inseguro antes de firmar un consentimiento:
- Precios sospechosamente bajos: En el caso de Beauty Láser, cobraron tres millones de pesos por una intervención que en el mercado regulado oscila entre los 8 y 20 millones de pesos. Los precios bajos implican recortes en insumos, tecnología o idoneidad del personal.
- Infraestructura residencial: Las IPS reales no funcionan dentro de viviendas familiares, apartamentos residenciales o locales comerciales adaptados. Una recepción improvisada o personal sin uniformes técnicos son señales de peligro.
- Transacciones informales: Desconfíe si el establecimiento solicita pagos en efectivo sin facturación o transferencias a cuentas de ahorros a nombre de personas naturales y canales personales.
- Ausencia de protocolos preoperatorios: Un centro legal exige obligatoriamente exámenes de laboratorio previos, valoraciones médicas presenciales, entrega de consentimiento informado y copia de la historia clínica.
«Con la salud no se negocia ni se improvisa. Detrás de un precio sospechosamente bajo casi siempre hay un recorte severo: en la calidad de los medicamentos, en los protocolos de asepsia o en la infraestructura de reanimación. Y ese ahorro, infortunadamente, puede costar la vida», concluye Pérez.
















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