En Colombia, las minas antipersonal no son un eco del pasado, sino una realidad persistente que sigue marcando el mapa del país. Según cifras de la Oficina del Consejero Comisionado para la Paz, entre 1990 y febrero de 2026, 12.673 personas han sido víctimas de estos artefactos. Con presencia en 499 municipios, se estima que el 45% del territorio nacional ha experimentado eventos relacionados con explosivos, una cifra que mantiene en alerta a las organizaciones humanitarias.
En el marco del Día Internacional para la Sensibilización contra las Minas Antipersonal (4 de abril), la Fundación Barco reafirma su compromiso con la vida a través de Pasos Seguros, un programa que ha logrado capacitar directamente a más de 42.500 personas en 110 municipios, enseñándoles a convivir y protegerse en zonas de alto riesgo.
Educación y tecnología: Escudos contra el riesgo
La prevención se ha transformado en la herramienta más efectiva para salvar vidas en el corto plazo. Pasos Seguros utiliza el edu-entretenimiento para llegar a los rincones más apartados, logrando más de 44 millones de visualizaciones en sus contenidos digitales. Entre sus herramientas destacan:
- Videojuegos educativos: Diseñados para que niños y jóvenes aprendan, en entornos virtuales seguros, a identificar señales de peligro y a tomar decisiones informadas ante situaciones de riesgo real.
- Contenido audiovisual: La miniserie «Lalo y Lulú», desarrollada junto a Discovery y disponible en YouTube, que facilita la adopción de conductas de autocuidado de forma didáctica y culturalmente pertinente.
“El reto hoy es mayor: no solo mitigar el riesgo por accidentes, sino garantizar que los sobrevivientes reconstruyan sus proyectos de vida. La educación sigue siendo la vía más efectiva para proteger a las comunidades mientras avanzamos hacia soluciones estructurales”, afirmó Alfonso Otoya, director de la Fundación Barco.
Hacia territorios más seguros
El programa no solo se enfoca en evitar el accidente, sino en fortalecer una cultura de prevención. Esto implica que los habitantes de zonas rurales reconozcan señales de alerta y sepan cómo actuar para evitar nuevas tragedias.
En una fecha dedicada a recordar el impacto humanitario de estos artefactos, la Fundación Barco reitera que la formación y la toma de decisiones informadas son los pilares para que las comunidades rurales puedan caminar con tranquilidad y construir un futuro libre de miedos en sus propios territorios.
















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