Con el calendario electoral en marcha y el termómetro político a su máxima capacidad, las encuestas se han consolidado como la brújula que guía la conversación pública en Colombia. Sin embargo, a diferencia de procesos anteriores, la sofisticación tecnológica ha permitido que los sondeos legislativos y presidenciales de este año alcancen una precisión y cobertura sin precedentes.
El despliegue de herramientas digitales está redefiniendo cómo se mide la opinión pública. Según Paula Rojas, Sales Director para LATAM en Infobip, la integración de canales digitales, automatización y análisis de datos ha permitido romper las barreras logísticas del pasado, llegando a territorios donde antes era impensable realizar un censo presencial de manera rentable.
Adiós al sesgo de interpretación y a las barreras logísticas
La digitalización ha permitido sortear los obstáculos que enfrentaban los grandes equipos de campo. La tecnología actúa como un puente que democratiza la participación:
- Ampliación de muestras: Se alcanza a casi cualquier persona con acceso a internet o un dispositivo móvil.
- Reducción de sesgos: Se elimina la interpretación subjetiva del encuestador presencial, garantizando que la respuesta sea recolectada de forma pura.
- Calidad de datos: La validación de dispositivos y la segmentación sociodemográfica (edad, ubicación, nivel educativo) permiten construir muestras representativas en un país con marcadas diferencias regionales como Colombia.
«La tecnología permite acercar la inmediatez a las respuestas y hacer un mayor cubrimiento de manera rentable. No es lo mismo desplazar a sesenta personas al territorio que utilizar plataformas automatizadas para entender el pulso político», detalla Rojas.
















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