Con el propósito de promover la independencia económica, la equidad de género y la inclusión social, Ayuda en Acción continúa fortaleciendo su Modelo de Integración Socioeconómica y Cultural (ISEC), una iniciativa que impulsa emprendimientos en comunidades en situación de vulnerabilidad en diferentes regiones del país.
Hasta la fecha, 863 personas han sido beneficiadas por este programa, de las cuales más del 90% son mujeres. Además, 244 participantes son migrantes que han encontrado en Colombia una oportunidad para reconstruir sus vidas a través del emprendimiento.


Los municipios de Cúcuta y Villa del Rosario, en Norte de Santander, concentran la mayor parte de las iniciativas, mientras que en Cali 89 personas, entre ellas 81 mujeres, han fortalecido sus negocios con el apoyo de la organización.
Emprender para transformar realidades
Una de las historias destacadas es la de Duberlys Catherine Lagrave, una mujer venezolana que llegó a Colombia buscando estabilidad para su familia y hoy lidera su propia empresa de calzado: Sahily Shoes. Con el acompañamiento de Ayuda en Acción, Duberlys pasó de fabricar unas pocas docenas de zapatos por semana a producir más de 200 pares, generando empleo para otras mujeres de su comunidad.
“El apoyo de Ayuda en Acción fue clave. Recibí formación en liderazgo, educación financiera y herramientas digitales que me ayudaron a fortalecer mi negocio. Ahora soy emprendedora y, con cada zapato, creamos oportunidades para más mujeres”, expresó Duberlys.
La organización le otorgó capital semilla en insumos y maquinaria, consolidando así un emprendimiento que hoy representa esperanza, independencia y crecimiento colectivo.
Educación, empleo y emprendimiento: una apuesta sostenible
El modelo “Triple E” —educación, empleo y emprendimiento— busca impulsar la productividad desde un enfoque integral que prioriza la sostenibilidad y el desarrollo humano.
“Apoyar los emprendimientos es apostar por el futuro de las comunidades. Nuestro trabajo va más allá de entregar recursos: acompañamos con formación, fortalecimiento tecnológico y enfoque de género, para que más mujeres puedan liderar sus propios proyectos”, destacó Diana Quimbay, directora país de Ayuda en Acción.
Un modelo que impacta y transforma
El caso de Duberlys es solo un ejemplo de cómo el emprendimiento se convierte en una herramienta poderosa para enfrentar desafíos como la migración, la pobreza y la desigualdad. Estos proyectos no solo generan ingresos, sino que también fortalecen el tejido social y productivo local.
Con alianzas estratégicas y acompañamiento permanente, Ayuda en Acción reafirma su compromiso con el desarrollo económico inclusivo, demostrando que cuando las personas tienen acceso a formación, apoyo y confianza, pueden transformar su entorno y construir un futuro más digno y sostenible.
















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