La lucha contra el cáncer de próstata está dando un giro decisivo gracias al avance de las tecnologías médicas. Hoy, más que buscar la enfermedad, el objetivo es entender su comportamiento, identificar a los pacientes que realmente necesitan intervención y evitar tratamientos invasivos innecesarios.
El cáncer de próstata es el más frecuente entre hombres en América Latina, con más de 413.000 casos nuevos en 2020. Sin embargo, no todos los diagnósticos implican una amenaza inmediata. Se estima que uno de cada cuatro hombres con cáncer de bajo riesgo recibe tratamientos agresivos que podrían haberse evitado con un enfoque más preciso.
Aquí es donde entran en juego herramientas como la resonancia magnética multiparamétrica, capaz de observar en detalle la glándula prostática y detectar lesiones sospechosas antes invisibles. Esta tecnología permite decidir, con más fundamentos, si un paciente requiere cirugía o radioterapia, o si puede ser seguido en un esquema de vigilancia activa.
También han evolucionado las pruebas de laboratorio. El PSA total ha sido durante años el principal marcador, pero nuevas versiones como el PSA libre/total permiten diferenciar entre cáncer y afecciones benignas, reduciendo la necesidad de biopsias.
Por su parte, la imagen molecular con PET-PSMA (tomografía por emisión de positrones con antígeno prostático específico de membrana) ha revolucionado el diagnóstico. Esta prueba permite detectar el cáncer a nivel celular y evaluar su posible diseminación con una precisión nunca antes vista.
Este nivel de detalle ha abierto paso al enfoque teranóstico, que combina diagnóstico y tratamiento personalizado con una misma molécula. Si una sustancia permite visualizar el tumor, esa misma puede ser modificada para destruirlo, generando tratamientos dirigidos más eficaces y con menos efectos secundarios.
«La clave ya no está solo en detectar el cáncer, sino en comprender si necesita tratarse. Esto evita tratamientos innecesarios, reduce costos para el sistema y mejora la calidad de vida del paciente», afirma Edisson Cala, médico nuclear de Siemens Healthineers.
Con estos avances, el manejo del cáncer de próstata entra en una nueva era donde se privilegia la precisión, la personalización y la calidad de vida del paciente, alejándose de intervenciones agresivas que podrían ser evitables.
















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