Cada 28 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Higiene Menstrual, una fecha para visibilizar los desafíos que enfrentan las personas menstruantes en el mundo. En Colombia, las cifras son alarmantes: el 94 % de las mujeres de estratos bajos ha tenido que improvisar soluciones peligrosas para enfrentar su menstruación, y más del 22 % en ciudades como Cúcuta asegura no tener cómo costear productos básicos como toallas higiénicas.
Esta situación pone en riesgo la salud, la autoestima y el futuro educativo y laboral de millones de niñas y mujeres. El uso de trapos, papel o ropa vieja no solo es indigno, sino que también aumenta el riesgo de infecciones y problemas ginecológicos graves.
Acciones insuficientes y un cambio estructural necesario
Aunque marcas como Nosotras (de Essity) han impulsado campañas educativas en más de 2.500 colegios del país, el acceso a productos y educación menstrual sigue siendo desigual. Iniciativas como las entregas en cárceles o en comunidades vulnerables aún no logran cubrir la demanda ni cambiar la narrativa social alrededor de la menstruación.
El silencio que rodea el tema en los hogares, escuelas y políticas públicas perpetúa el estigma. Según el DANE, solo el 55 % de los colombianos se considera bien informado sobre la menstruación. Sin información, las adolescentes no están preparadas y muchas veces dejan de asistir al colegio por miedo a accidentes o burlas.
Una nueva propuesta: Ley de Equidad Menstrual
Ante esta realidad, diversas organizaciones sociales están promoviendo una Ley de Equidad Menstrual, que busca garantizar:
- Distribución gratuita de productos menstruales en colegios públicos, cárceles y zonas rurales.
- Educación obligatoria sobre salud menstrual desde primaria.
- Incentivos a empresas que donen productos o financien programas de educación menstrual.
- Eliminación de impuestos para productos de higiene femenina (ya eliminados en algunos países de la región).
La ley, que se encuentra en etapa de estudio en el Congreso, es respaldada por más de 50 ONG y colectivos de mujeres que claman por una menstruación libre de vergüenza, pobreza y discriminación.
Colombia necesita una menstruación sin barreras
“Menstruar no debería ser motivo de ausentismo escolar ni de vergüenza. Es hora de tratar este tema como lo que es: una cuestión de derechos humanos”, expresó Julián Mora, director de marketing de Essity, quien reiteró el compromiso de la compañía por fomentar el acceso y romper estigmas.
Romper el tabú y asegurar condiciones dignas es clave para lograr una sociedad más equitativa. La menstruación no puede seguir siendo una barrera silenciosa para la salud, la educación y el bienestar.
















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