En una operación conjunta, las fuerzas armadas de Colombia han desmantelado dos laboratorios clandestinos utilizados para el procesamiento de clorhidrato de cocaína en el departamento de Norte de Santander. La acción, enmarcada en el Plan Ayacucho, representa un duro golpe al narcotráfico que opera en la región.
Soldados de la Trigésima Brigada del Ejército Nacional llevaron a cabo estas exitosas incursiones que condujeron al descubrimiento y desmantelamiento de las instalaciones dedicadas a la producción ilegal de esta peligrosa droga. La incautación de cerca de una tonelada de clorhidrato de cocaína, con un valor estimado en más de 4000 millones de pesos colombianos, pone de manifiesto la magnitud de las operaciones de tráfico de drogas en la zona.
El primer laboratorio fue localizado en la vereda Guaduas, donde los soldados del Batallón de Artillería de Campaña N.° 30 descubrieron una estructura equipada para la producción de alcaloide. Este laboratorio tenía la capacidad de producir hasta media tonelada de clorhidrato de cocaína semanalmente y estaba valorado en más de 3000 millones de pesos. Además de la droga, se confiscaron 1515 galones de sustancias químicas, 275 kilos de sustancias sólidas y material de guerra.
Simultáneamente, en el corregimiento Buena Esperanza, zona rural de Cúcuta, soldados del Grupo de Caballería N.° 5 encontraron cuatro estructuras de madera que se utilizaban para la producción de 500 kilos de cocaína al mes. En este lugar se incautaron 136 kilos del estupefaciente, 931 galones de sustancias líquidas y 135 kilos en sustancias sólidas, así como 150 galones en solución.
Los laboratorios clandestinos también estaban equipados con una amplia gama de herramientas y equipos, incluyendo hornos microondas, hornos artesanales, marcianos, plantas eléctricas, grameras, lavadoras, prensas, mesas, estufas, tolvas de decantación, compresores, tubos de ensayo y empacadoras al vacío, así como recipientes plásticos de diferentes tamaños, rollos de cinta, papel blanco para envolver y marquillas de diferentes diseños.
Es importante destacar que estos laboratorios operaban con la intención de producir cantidades específicas y luego abandonar el lugar para dificultar las operaciones de las fuerzas de seguridad en la región.
El proceso de judicialización y destrucción de los laboratorios fue llevado a cabo con el apoyo del Grupo de Operaciones de Investigación Criminal (GROIC) de la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación, lo que subraya la importancia de la cooperación interinstitucional en la lucha contra el narcotráfico.
El Ejército Nacional de Colombia continúa comprometido en desarrollar operaciones para desmantelar los grupos armados al margen de la ley que dependen de las economías ilícitas basadas en el narcotráfico en la región, en un esfuerzo por garantizar la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos.























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