A siete días de los terremotos que azotaron el norte de Venezuela, la emergencia ha entrado en una fase crítica. Aunque las labores de búsqueda y rescate de las autoridades continúan, la crisis humanitaria se ha intensificado para miles de personas que permanecen fuera de sus hogares, enfrentando carencias severas en el acceso a agua potable, alimentación, artículos de higiene y refugios seguros.
Las evaluaciones realizadas por la organización Ayuda en Acción advierten que la magnitud del desastre requiere una intervención sostenida en el tiempo, mucho más allá de la atención inmediata tras el sismo.
«Los primeros días son fundamentales, pero la emergencia seguirá mucho más allá de las labores de rescate. La recuperación de las comunidades se prolongará durante meses y requerirá un apoyo sostenido para reconstruir viviendas, recuperar medios de vida y restablecer servicios esenciales», destaca Giulia Tieni, responsable de Acción Humanitaria de Ayuda en Acción.
Respuesta integral y atención en terreno
Para mitigar la crisis, Ayuda en Acción ha intensificado la distribución de kits de emergencia que incluyen alimentos, agua potable y productos de higiene, operando en estrecha coordinación con socios locales y redes humanitarias. Durante los primeros días de respuesta, la organización ha logrado asistir a cerca de 500 personas en zonas críticas como el estado de La Guaira —específicamente en Catia La Mar— y en la comunidad Fuerza y Razón, en El Junquito (Distrito Capital).
La asistencia se ha priorizado en equipos de rescate, familiares que aguardan noticias de sus seres queridos, niñas, niños y personas mayores, quienes presentan mayores niveles de vulnerabilidad ante la falta de suministros básicos.
El impacto invisible: la salud emocional
Los terremotos no solo han devastado la infraestructura física, sino que han dejado una profunda huella en la salud mental de miles de ciudadanos. La incertidumbre, el miedo al desplazamiento y la ruptura de las redes de apoyo social son desafíos que la organización ha identificado como una prioridad en esta nueva fase.
Por ello, la respuesta humanitaria ha incorporado acciones de acompañamiento psicosocial para las personas que enfrentan experiencias traumáticas. «No basta con ayudar a las personas a cubrir sus necesidades más básicas. También es necesario acompañarlas para que puedan afrontar las consecuencias emocionales de una emergencia de esta magnitud. Reconstruir una comunidad implica reconstruir tanto las condiciones materiales de vida como el bienestar de las personas», añade Tieni.
Compromiso a largo plazo
Ayuda en Acción está priorizando su despliegue en aquellas comunidades donde la asistencia humanitaria llega de forma limitada, asegurando una cobertura equitativa. Con una trayectoria de trabajo en Venezuela desde 2019, la organización articula sus esfuerzos a través de la red Alliance2015 para activar una respuesta técnica y adaptada a la realidad del terreno.
La organización ha confirmado que el proceso de recuperación será un esfuerzo de largo aliento. Durante los próximos meses, los esfuerzos se centrarán en garantizar el acceso continuo a agua, alimentación y protección, mientras se acompaña a las familias en la compleja tarea de recuperar sus medios de vida y reconstruir sus viviendas, una labor que requiere el compromiso y apoyo constante de la sociedad civil y la comunidad internacional.
















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