El despliegue de la red 5G en Colombia ha generado una fuerte expectativa en el mercado tecnológico. Para muchos usuarios, la promesa de una conectividad ultrarrápida se ha convertido en el principal incentivo para renovar sus teléfonos móviles. Sin embargo, en un periodo de transición donde la red 4G sigue siendo el estándar, especialistas sugieren cautela antes de tomar la decisión de cambiar de equipo.
El panorama actual de la conectividad en Colombia
Según el más reciente Boletín Trimestral del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MinTIC), el panorama de conectividad en el país es claro: mientras el 5G avanza con cerca de siete millones de usuarios y 2.462 estaciones base distribuidas en 148 municipios, la red 4G se mantiene como la columna vertebral de la comunicación móvil con 38,8 millones de accesos.
Esta brecha en la cobertura geográfica es el factor determinante para entender que la urgencia por el 5G no es, por ahora, una necesidad universal para el usuario colombiano promedio.
La realidad frente a la promesa de velocidad
Para Olga Patricia Miranda Gómez, experta y docente del Colegio de Ingeniería de UNICOC, la velocidad que ofrece el 5G es un avance técnico innegable, pero su impacto en el uso diario puede ser imperceptible para muchos.
“La tecnología 5G ofrece velocidades de descarga entre 5 y 10 veces mayores que la tecnología 4G, con menor latencia, lo que significa que responde más rápido a aplicaciones y videojuegos en línea. Pero es importante aclarar que, en actividades como WhatsApp, redes sociales, correo electrónico o ver videos, no se observa una diferencia marcada”, detalla la experta.
De acuerdo con este análisis, para un gran porcentaje de la población, el beneficio de la nueva red se diluye en las tareas que consumen el mayor tiempo frente a la pantalla.
¿Qué priorizar al comprar un nuevo celular?
Antes de dejarse llevar por el sello de «5G» en la caja del producto, los expertos sugieren evaluar características que tienen un impacto directo y cotidiano en la experiencia del usuario, tales como:
- Capacidad de hardware: Memoria RAM, rendimiento del procesador y capacidad de almacenamiento.
- Eficiencia: Duración de la batería y velocidad de carga.
- Multimedia: Calidad de la cámara para fotografía y video.
- Vida útil: Disponibilidad de actualizaciones de seguridad del fabricante.
En este sentido, un equipo 4G con un procesador potente y buena memoria puede superar, en la práctica, a un teléfono 5G de gama de entrada con componentes limitados. «El 4G no es una red obsoleta; un equipo que sea 4G seguirá siendo excelente para el uso diario durante varios años más», añade Miranda.
El veredicto: ¿Es momento de renovar?
La decisión de cambiar de dispositivo debe estar basada en el estado actual de su teléfono y la disponibilidad de cobertura en su zona.
- Si su equipo actual funciona correctamente: No existe una necesidad técnica urgente de cambiarlo. 4G operará con normalidad durante años.
- Si planea comprar un celular nuevo este año: Adquirir un dispositivo 5G es una inversión inteligente para «preparar» su tecnología para el futuro próximo, incluso si hoy se encuentra en una zona con cobertura limitada.
En resumen, la red 5G es una mejora evolutiva necesaria, pero no es la única variable que define un buen smartphone. La recomendación de los académicos es clara: evalúe su dispositivo como un todo y no permita que la etiqueta de la red móvil sea el único argumento para un gasto que, en muchos casos, puede postergarse.














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