Un santuario de conservación y educación
Ukumarí, el bioparque de Pereira, cumple una década consolidándose como un espacio donde la ciencia, la educación y el bienestar animal se encuentran para transformar la relación de la ciudad con su fauna. Desde su apertura, ha recibido más de 3,3 millones de visitantes, quienes han aprendido a través de experiencias educativas y de contacto con especies rescatadas del tráfico ilegal o el maltrato.
Actualmente, el bioparque cuida a más de 500 animales de 108 especies, convirtiéndose en un espacio de segunda oportunidad para aquellos que no pueden regresar a su hábitat natural. “Ukumarí no reemplaza la selva, pero sí enseña a respetarla y amarla. Cada vida que cuidamos es una victoria y cada visita, una semilla que sensibiliza”, afirmó Raúl Murillo, gerente del bioparque.
Impacto ambiental y social
Más allá de ser un atractivo turístico, Ukumarí combina conservación ex situ e in situ, desarrollando investigaciones con flora nativa, monitoreando especies sombrilla como el oso de anteojos y el jaguar, y recuperando humedales estratégicos para la región.
Su impacto también es social y económico: genera 111 empleos directos, priorizando población vulnerable, y fomenta encadenamientos con proveedores locales. Estos esfuerzos han impulsado el turismo en Risaralda, que en 2024 alcanzó el cuarto lugar en el Índice de Competitividad Turística Regional de Colombia, destacándose en el Eje Cafetero.
Proyectos a futuro
De cara a los próximos años, el bioparque planea crear una bioregión amazónica, construir un hotel sostenible y adoptar tecnologías inmersivas como realidad aumentada para fortalecer la experiencia pedagógica. El objetivo es claro: seguir formando embajadores de la naturaleza y multiplicar el impacto educativo.
En un contexto global de crisis de biodiversidad, Ukumarí se erige como un puente entre la ciencia y la ciudadanía, reafirmando que conservar también es posible desde la ciudad.
















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